lunes, 3 de diciembre de 2007

las conciencias dormidas

Se llama Carmen y es venezolana. La conocí al llegar a la Universidad y recuerdo que nuestra primera conversación trató sobre la comida (estábamos en la cafetería), lo diferentes que son las costumbres a un lado y otro del Atlántico, la vida allá y acá... Y terminamos hablando de Hugo Chávez. La verdad es que contaba unas cosas que no me atrevo a reproducir ahora, por respeto a su vida privada y porque, sin el acento, sin el convencimiento y el énfasis de sus palabras, no tendrían el mismo efecto. Fue entonces cuando me di cuenta de lo cómodos, apoltronados más bien, que vivimos en España.
Fuera de nuestras fronteras, los estudiantes se las ven y se las desean para acceder a la Universidad, y aquí nos permitimos el lujo de hacer pira; y cuando los líderes revolucionarios como el Che Guevara, cuyo rostro aparece impreso en camisetas y banderas, cuyas frases son pronunciadas en defensa de la libertad, son aclamados en nuestro país, allí no son sino los culpables, en gran parte, de su desgracia (pregúntenles a los cubanos o venezolanos qué opinan sobre Fidel Castro).
Pero lo más preocupante de todo es la ignorancia que sufre el pueblo, y esto es común a ambos continentes. En España, porque cerramos los ojos a la realidad, en Venezuela , porque cierran las cadenas de televisión. Ayer, en el Referéndum por la reforma que garantizaba la continuidad de Chávez en el poder, la opción votada (por los pelos) fue el No. Uno de los grupos de presión más activo fue el "Bloque del No", promovido por estudiantes. ¿Cuándo seremos capaces nosotros, españolitos desarrollados y valientes, de unirnos, de apostar por algo y tratar de hacerlo realidad? ¿Cuando vivamos en un régimen prácticamente dictatorial? La dictadura no es la única forma de quitar la libertad, a ver si nos vamos enterando y espabilamos de una vez.
Quiero creer que este es el primer paso para el cambio, un cambio que proceda del pueblo y no del poder; me gustaría pensar que los gobiernos de los países desarrollados colaborarán en la destrucción del imperio que ha construido Chávez a costa de vidas humanas; ojalá dentro de muy poco tiempo Carmen pueda rehacer su vida en Venezuela sin miedo a los tiroteos, sin rejas en las ventanas ni puertas blindadas...
¿Quién sabe? Quizá en algún momento volvamos a vernos y podamos charlar sobre comida, sobre las diferencias entre un lado y el otro del charco, y puede que hablemos de Chávez como de una mala pesadilla de la que, gracias a Dios, despertamos un día.

domingo, 2 de diciembre de 2007

la hermosura de un cuadro

No me deshago del Gombrich que, misteriosamente, apareció un día en casa (creo que los trapicheos de mi hermano Diego tuvieron algo que ver... y no puedo dejar de alegrarme por ello). Hoy voy a intentar describir una de las ilustraciones, a mi entender, más bonitas que aparecen en este volumen. Se trata de "Retrato de mi madre", de Alberto Durero.
Es un dibujo hecho con carboncillo (quizá alguien más experto me pueda corregir) con gran detalle y delicadeza. Representa a una anciana mujer de ojos grandes y saltones, nariz prominente y labios apretados. Su delgadez causa repugnancia en una primera impresión, se marcan los pómulos y la clavícula; quizá por eso me guste tanto. Rompe los cánones tradicionales de belleza, no es una mujer guapa, ni siquiera agradable, pero es una mujer real.
Me hace pensar que, cada edad, cada etapa de la vida, tiene su belleza, y Durero supo captarlo en este dibujo, sin disfrazar ni adornar, lo más bello que existe es la verdad, la realidad.
Transcribo las palabras del profesor E. H. Gombrich acerca de este dibujo:



"Su verista estudio de la vejez y la decrepitud puede producirnos tan viva impresión que nos haga apartar los ojos de él, y sin embargo, si reaccionamos contra esta primera aversión, quedaremos recompensados con creces, pues el dibujo de Durero, en su tremenda sinceridad, es una gran obra. En efecto, de pronto descubriremos que la hermosura de un cuadro no reside realmente en la belleza de su tema."

miércoles, 28 de noviembre de 2007

el hombre que fue Jueves

Llovía. Y como en todos los días lluviosos, yo salía llorando del colegio. Tenía los pies empapados y los ojos enrojecidos, con la mochila al hombro caminaba hacia la plaza, a resguardarme en los soportales, como en todos los días lluviosos. Allí le vi por primera vez.
Parecía un puñado de huesos recubierto con piel, tenía la tez morena, los ojos grandes y los dientes amarillentos. Miraba asombrado el agua que caía del cielo y corría por la acera de lado a lado, persiguiendo las gotas de lluvia, tratando de atrapar una. Entonces, choqué con él.
"Tienes agua en los ojos", dijo, y alargó sus largos dedos para coger una de mis lágrimas. Sus manos estaban frías y, aunque me habían dicho mil y una veces que no hablara con desconocidos, me senté junto a él en los soportales. "Agua en los ojos", repetía, mientras me miraba con gesto de extrañeza. "Estoy llorando", y le trataba de explicar qué significa la tristeza, la soledad o la ira.
Hablábamos cada semana, en la plaza, cuando salía de clase. Y yo comencé a llamarle Jueves, porque los jueves siempre estaba ahí, esperándome, observando todos mis gestos. Me decía que en su país los niños no lloran, que tienen los ojos secos y la boca inexpresiva, que las manos no hablan, que sólo hay silencio.
Cuando mi madre me dijo que no podía perder tiempo en la plaza, que tenía exámenes y clases de matemáticas, me despedí de Jueves. "Me tengo que ir", le dije, " y creo que no volveré". De pronto, los ojos de Jueves se llenaron de agua. Entonces, él me agarró fuerte las manos, tanto que me dolían, y a Jueves le temblaba la voz cuando susurraba: "Gracias, gracias por darme tu agua."

viernes, 23 de noviembre de 2007

el maestro de la luz.

Si tuviera que escoger un pintor de entre todos los que he visto, ése sería Caravaggio. Conozco únicamente sus obras principales: "La vocación de Mateo", "La duda de Santo Tomás" y "La dormición de la Virgen". A través del tratamiento de la luz, el contraste en los colores, recrea a la perfección el ambiente, una escena, una situacion concreta, con un realismo y tal cantidad de detalles que roza la perfección. Da la sensación de que, al contemplar un cuadro de Caravaggio, el tiempo se detiene, te sumerges en esa oscuridad que lo oculta todo. Los personajes parecen surgir de la nada, su expresividad, su movimiento, sus cabellos ensortijados e incluso los pliegues de sus túnicas hacen el efecto de una fotografía instantánea. A veces pienso que, si les toco, cobrarán vida.
Sin duda, el mejor cuadro de Caravaggio que he visto jamás es el de "San Mateo", pero no el que ya conocemos todos, sino un boceto en blanco y negro que fue destruido en el que se presentaba al evangelista como un hombre de su época y su cultura: descalzo, mal vestido, con cara inocente. A su lado, o más bien habría que decir "sobre él", se encuentra un ángel que, poco a poco, como nuestros padres nos enseñaban a hacer palotes y , de ahí sacar letras, le enseña a escribir las Sagradas Escrituras con paciencia. Es una escena conmovedora, yo sólo he tenido posibilidad de contemplarla en el libro de E.H.Gombrich "Historia del Arte", un magnífico volumen que recomiendo a todo el mundo, especialmente a aquellos que empiezan a interesarse por la pintura, escultura o arquitectura. Indispensable.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Nada, de Carmen Laforet

Cuenta la agridulce historia de Andrea, una chica catalana que se traslada a Barcelona para vivir con sus tíos mientras estudia Filología Hispánica en la Universidad. El argumento puede parecer poco atrayente, pero creo que es necesaria cierta profundidad y madurez para entender esta novela. Es uno de esos libros tan realistas, tan bien descritos, que parece que, en cualquier momento, al doblar la esquina, tropezarás con la mirada perdida de Andrea, que te observa y reflexiona. Da la sensación de que hace años os conocistéis y, de pronto, coincidisteis en un lugar atípico a una hora intempestiva.Andrea viaja de su pueblo a la ciudad, y se encuentra repentinamente en un ambiente frío y hostil, rodeada de seres huraños y aislados, cuyas vidas son reflejo de la sociedad española de la postguerra. El mundo idealizado de Andrea, el aire bohemio de la Universidad, el descubrimiento de los primeros afectos y su ansia por vivir, tropiezan una y otra vez con la división, las dudas, la angustia existencial, los problemas psicológicos y las disputas familiares que encuentra día tras día, al volver a casa.
Es la novela una continua sensación de desconfianza, generada por los excéntricos tíos de la protagonista; desasosiego, angustia, como una sombra que planea sobre el corazón de Andrea, dispuesta a atacar al menor descuido; esperanza, que se torna en idealismo, que se convierte en la única salida, refugiándose en los sueños de la joven, que se plasma en el arte, los paseos por Barcelona, las caricias de su abuela; desarraigo, por no pertenecer plenamente a nadie, a ningún lugar, a nada.
Son caras de la misma moneda, dos facetas de la vida que, en la historia de Andrea, se representan de forma muy gráfica con los personajes de Román y Ena. Los dos apasionados, los dos retorcidos, tomando sus propias decisiones y Andrea, pensativa, en medio de ellos, contemplando tras una cortina de irrealidad su propia vida, dispuesta a hacer algo sin saber qué.

heaven on the earth

Este vídeo nos lo pusieron hace tiempo en clase de Antropología, os lo recomiendo. Es un vídeo de la canción "Heaven on the Earth", de un grupo de música que se llama Sodastream, la canción no me dice mucho, pero el videoclip merece la pena. Es la soledad de un hombre rodeado de gente. A ver qué os parece.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Simplemente Mika.

¿Harto de canciones del verano? ¿Letras insustanciales, imposibles de digerir? ¿Voces precocinadas, empaquetadas y con fecha de caducidad? Tranquilos, ha llegado uno de los mejores cantantes de los últimos tiempos para sacarnos del fango. Creo que si empiezo a describir las canciones de Mika (así se llama), voy a terminar idealizándolas, y luego podéis llevaros una decepción, así que prefiero que las escuchéis vosotros mismos y me contéis qué os parecen. Las más conocidas son "Grace Kelly" o "Relax, take it easy", pero si queréis saber mi opinión, yo apuesto por "Happy Ending".
El estribillo dice algo así: "This is the way you left me, I'm not pretending, no hope no love no glory, no happy ending", refleja perfectamente la sensación de abandono. Una mezcla de tristeza, nostalgia y soledad, sin colorantes ni conservantes, sin tratar de huir o encontrar una respuesta, sin darle más vueltas, simplemente, algo que estaba, ya no está. No es que le haya dejado su novia, o que se haya muerto su perro, quizás lo único que pasó es que perdió el tren. No sé si alguna vez habéis perdido un tren o un autobús, yo, en unas cuantas ocasiones, y os aseguro que es eso, un sentimiento de abandono total. Puede que esté exagerando un poco pero, ¿qué haces cuando tus planes de ese día se ven truncados porque acaba de salir el tren y tú no vas en él? ya no llegas a la hora, tienes que cambiar el billete, volver a empezar, ¿con quién enfadarse? ¿dónde refugiarse? es el hombre contra sí mismo, son las cosas que escapan a nuestro control.



Cada vez que escucho Happy Ending, me viene a la cabeza la imagen de una chica con la mochila al hombro, sentada en un banco de la estación, de noche, encendiendo un cigarro mientras ve su tren pasar. E, inexorablemente, cuando acaba la canción, ella sigue ahí, con el cigarro a medio consumir, nunca consigo imaginar qué hará después.

sola en casa (I)

Y es que, por mucho que digan, irse de la casa paterna tiene muchas desventajas. No sólo por la comida de madre, que fíjate que yo me empeño y hasta las empanadillas congeladas del Caprabo me saben distinto; ni por los domingos de fútbol que huelen a puro y saben a tortilla de patata... No sólo por eso, no. El otro día eché de menos la habilidad y el cariño de las manos de una madre que sabe coser.
Sobre las ocho de la madrugada, aproximadamente, cuando ya estaba dispuesta a salir, veo que uno de los lazos de mi zapato (sí, llevo zapatos con lazo, ¿algún problema?) estaba descosido... ¿qué hacer? era demasiado pronto para llamar a mi hermana, el resto de mis compañeras descansaban tranquilamente en brazos de Morfeo, y la situación requería rapidez, eficacia y sangre fría.
Tras valorar las posibilidades, nerviosa, como una fiera a punto de saltar sobre su presa, me dirigí al armario. Me temblaban las piernas (tenía que ir al baño urgentemente). Abrí el cajón de mi mesilla y ahí estaban, impasibles, mirándome desafiantes: el dedal, la bobina y unas afiladas tijeras metálicas. Me remangué el jersey, hice crujir mis muñecas y, en un intento de infundirme fuerzas a mí misma, susurré con voz entrecortada: "Allá vamos".
La lucha fue de lo más encarnizada, recibí algún que otro pinchazo descuidado, yo clavaba la aguja con decisión, aunque ella, desobediente, se rebelaba sin compasión. Finalmente, con la frente sudada y los labios secos, el lazo quedó perfectamente anundado en mi zapato. Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para los torpes. Quizá algún día consiga hacer una tortilla francesa. Aún hay esperanza.

martes, 13 de noviembre de 2007

nuevos descubrimientos

Incluyo algunos links que me han parecido interesantes: os recomiendo nunale, si queréis conocer las andanzas de una universitaria en la inmensa Pamplona; haecnovanobis es sin duda un blog de referencia con cuentos, asuntos de actualidad, literatura... ; no podéis dejar de leer los relatos de sondosbotitasgemelas, un blog de la vida diaria y, por último, para los frívolos amantes del cine, las actrices y la moda, ¿qué mejor combinación que cinema&fashion?

empieza la cuenta atrás

No falta nada, nada de nada... Hoy empieza la cuenta atrás para el cumpleaños de Alexandra y Marta (tienes diez días para asumir los 18, ve acostumbrándote). Mi mente ya ha empezado a planear, maquinar, idear, pensar, tramar... ¡¡¡son los dieciocho y habrá que celebrarlos por todo lo alto!!!
PD: prometo escribir un post sobre la incomodidad de cumplir años y que la gente te felicite, pero eso será el día 24.

diez...

viernes, 9 de noviembre de 2007

Tiempo muerto.

Igual que los relojes de Dalí en un desierto, así se derriten nuestras horas en la vida. Perder el tiempo se considera una irresponsabilidad, una falta de orden y denota poco interés por prosperar, pero a mí siempre me ha parecido un arte. El arte no es productivo, no tiene un fin concreto sino el simple hecho de ser y estar ahí. Como los relojes de Dalí. Y es un arte que, injustamente, está quedando en el olvido.
Hoy en día, el tiempo se considera una posesión, un bien de lujo, como una perla preciosa, que hay que conservar intacta y aprovechar al máximo. ¿Qué es el tiempo? una sucesión de segundos, minutos, horas, días, que está desapareciendo. Hoy todo es inmediato: la comida precocinada, el fotomatón, el metro... y yo echo de menos ver la vida pasar desde la ventana, sentarme en un banco a observar palomas, contar los copos de nieve y hacer crujir las hojas secas.
El tiempo agoniza. La concepción temporal ha cambiado, lo eterno es impensable. Fugaz, ya, rapidez, son palabras duras y limitadas, que no dejan espacio a la imaginación, sin huecos libres ni recovecos donde la mente se expanda. Disfrutemos de los últimos retazos de tiempo que aún nos quedan, perdamos el tiempo, un rato todos los días, aunque sea entre clase y clase. Quizá conseguimos que sobreviva.

martes, 6 de noviembre de 2007

cometas

Los labios de helado de fresa,
los ecos de su risa en las montañas,
se deshacen con las luces del mañana,
porque al despertar hace volar,
volar la cometa.

El calor del abrigo con capucha,
el juego de noche en la terraza,
el chico que no entiende y mira
su sonrisa girada en mueca
cuando hace volar,
volar la cometa.

Remiendos de recuerdos que no regresan.

lunes, 5 de noviembre de 2007

luz

Era verano. El sol iluminaba incluso el último recoveco de las piedras de la montaña. Ella subió pensativa a la cima, cargando con su gaita nueva. Los árboles llenaban las laderas y en la redondeada cúspide, comenzó a tocar. De pie, con el cabello al viento y los ojos fijos en el mar. El agua se fue tornando en color gris ceniza. El viento se enfureció, arrancando varios árboles a su paso; mientras, ella tocaba. La luz del sol tiñó los campos de rojo fuego, y las hojas cayeron. Era otoño. Hinchó de aire sus pulmones e, impasible, continuó su canción, con los ojos en el cielo. Los blancos copos cubrieron la cima de la montaña y las ramas de los desnudos, raquíticos árboles. Era invierno. Ella miró de nuevo la naturaleza triste, y una melodía suave surgió del instrumento, barriendo las laderas con un manto de vida, brotaron las hojas y germinaron las semillas. Era primavera. La última nota, nítida y triste, se rompió en mil pedazos, deshaciéndose con el sonido del viento, el rumor del arroyo y el susurro de las hojas. La gaita resbaló entre sus dedos. Cayó al suelo, desplomada, yerta, gritando en silencio.

Nuevos cuentos

Desentierro algunos relatos que escribí hace tiempo y comenzaban a apolillarse en el cajón de la mesilla. No son muy allá, pero necesito críticas (constructivas, si es posible). Gracias.

martes, 30 de octubre de 2007

niños con piel de arrugas

A veces, cuando miro a los ojos a un anciano, me imagino su pasado. Y cuando observo a un niño, trato de adivinar su futuro. En el fondo, la vida es un ciclo, un proceso que comienza, cambia poco a poco, da vueltas y giros para cerrarse finalmente en el mismo punto de donde partió: la nada. Creo que por eso los niños y los viejos se parecen tanto.
No es sólo la debilidad física, la dependencia de otras personas o la necesidad de ayuda y atención; creo que hay algo más profundo que unas simples características de salud o condiciones, pienso que los ancianos hacen memoria, son conscientes de su historia. Y en la última etapa de su vida, desean volver a la sencillez de la infancia, pero con la madurez de la senectud. Por el contrario, el niño no quiere llegar a viejo, no tiene experiencia de la vida, es incapaz de ver a largo plazo, ahora sólo existen él y su imaginación.
¿Nunca se han preguntado por qué los abuelos y los nietos se llevan tan bien? no es cuestión de golosinas o la emoción de ver al crío en el villancico de Navidad, son almas gemelas, son almas que se mezclan. Unas arrancan y otras se marchan, y hay un momento en el que se cruzan.
Además, la ancianidad es un regalo que nos otorga la vida a los más jóvenes para ser agradecidos, para aprender. Así vemos frente a frente lo que significa el paso del tiempo, contemplamos en el rostro surcado de nuestros abuelos las huellas del sacrificio, escuchamos de su boca la sabiduría de la experiencia, incomparable a cualquier otra ciencia. Y es entonces, cuando él no puede caminar solo, cuando ella necesita una mano que le lleve la cuchara a la boca, es entonces cuando tenemos la posibilidad de devolverles lo que hicieron ellos por nosotros, años atrás, en nuestra infancia. Cogemos el testigo y, así, cerramos el círculo.

domingo, 28 de octubre de 2007

lo que dicen los que saben.

Si para caminar tuviera que arrastrar una maleta llena de piedras, sólo querría poder mantener mi cabeza erguida. Michael Stipe.

La esperanza es el báculo de los amantes. W. Shakespeare.

Pero los ojos están ciegos. Es necesario buscar con el corazón. El Principito.

No nos debe preocupar vivir largos años, sino vivirlos satisfactoriamente, porque vivir satisfactoriamente depende del alma y vivir largos años, del destino. Séneca.

A nosotros nos correspende utilizar el tiempo que nos ha sido dado. Gandalf.

Pertenezco a esa clase de personaas que creen que lo grande está en lo pequeño. Pequeño es el niño, y contiene al hombre; el cerebro es estrecho, y alberga el pensamiento; el ojo es un punto, y abarca leguas. Alejandro Dumas, La Dama de las Camelias.

miércoles, 24 de octubre de 2007

juan manuel de prada: donde la literatura es alma.

Hoy he tenido la a grandísima suerte de escuchar durante aproximadamente una hora y media a Juan Manuel de Prada. El título de la conferencia "Relato de una vocación", ya era de por sí atrayente, pero si además viene de la mano de este escritor, no tiene precio. Todo lo que yo pueda explicar, contar o describir me sabe a poco, así que prefiero daros a conocer mi punto de vista sobre esta conferencia y qué ideas clave he sacado de la persona de Juan Manuel de Prada, su oficio de escritor y la esencia del lenguaje.
Lo cierto es que no conozco mucho acerca de la vida y obras de este periodista, excepto lo que suelo leer en sus artículos de El Semanal, pero le admiro desde la primera columna. No me llama la atención sólo por su envidiada utilización del lenguaje, o por su magnífica retórica, llena de metáforas, fina ironía... o por su vasta cultura, que tan ignorante me hace sentir a veces. Todo esto puede ser analizado, estudiado y criticado por un especialista en el tema, mil veces mejor de lo que yo pueda hacerlo. No. Lo que me admira es su asombrosa sencillez. A pesar de todo lo dicho anteriormente sobre su cuidado estilo y la profundidad de sus contenidos, logra hacerse entender. Consigue ponerte en la piel de todos y cada uno de sus personajes, te traslada a su realidad, es capaz de explicar los conceptos más complejos (la vocación, la naturaleza del ser humano, sus más íntimos anhelos, el dolor, la traición, el asombro...) con una sencillez que sólo las almas profundas pueden alcanzar. Y todo esto unido a la normalidad más absoluta, con los pies en la tierra, viviendo el hoy y el ahora con espíritu soñador. Literatura, al fin y al cabo.

palabras

Todo se tiñó de azul. Una espiral amarilla comenzó a formarse en lo más profundo de su interior. Giraba y, a medida que ascendía hacia la superficie, como una hélice descontrolada, su color se iba tornando más brillante. Del amarillo pasó al ocre, que se convirtió en un naranja tenue, después, color butano y finalmente, la espiral estalló en rosa fucsia, que se mezcló con el azul. Creando formas volubles y escurridizas, que se acercaban lentamente, perdían su color, volviéndose transparentes contiuaban girando de lado a lado, como preparadas para huir... Entonces, cuando estaban a punto de llegar, se desvanecían. Sin embargo, una de ellas consiguió deslizarse, se introdujo en su garganta, vibraron las cuerdas vocales, produciendo un sonido aflautado y se oyó: "mamá".

more than words

A veces escribo en un folio palabras bellas para no olvidarlas, me da miedo ahogar su suave tacto al mezclarlo con los insultos, que dejean mal sabor de boca, o con los vulgares tópicos, que ensucian mi imaginación. Entonces, cuando tengo un rato, las saboreo y acaricio. Su piel es firme y tensa, pero frágil; sus colores, puros y brillantes; su olor, embriagador. Son como capullos de flores a punto de brotar; al pronunciarlas, nacen, se abren a la luz, exhibiéndose, rasgando su cárcel vegetal.
Eterno, crisantemo, literatura, desgajar, rúbrica, lapislázuli, refulgente, incunable... ¿no las echábais de menos?

martes, 23 de octubre de 2007

¿arte?¿feminista?

Hace unos días estuve en una exposición de "arte feminista". Entré esperando ver algo distinto y deseando conocer más sobre el arte moderno, que tanto me cuesta entender a veces; además, "si está hecho por mujeres, mejor que mejor, que se vea cuánto valemos...", pensé. Sin embargo, salí con la sensación de haber perdido mi tiempo y una pequeña parte de mi dignidad. Puede parecer exagerado, pero no sé si imaginan mi sorpresa al descubrir que précticamente el 90% de la exposición consiste en imágenes de mujeres desnudas y el otro 10% lo componen unos cuantas declaraciones, un fichero sobre los maltratos y un vídeo de Yoko Ono cortándose trozos de ropa (aún no entiendo su significado, si alguien pudiéra explicármelo...).

Y yo me pregunto:¿es esto feminismo? ¿mujeres desnudas gritando: "¡tengo libertad para hacer lo que quiera con mi cuerpo!"? francamente, yo me siento orgullosa de ser mujer y defiendo la igualdad con uñas y dientes, siempre me consideré feminista pero no sabía que fuera éste su auténtico espíritu. Ahora, no se muy bien lo que soy, porque no me siento representada en ninguno de los aspectos que esta exposición ha representado: no voy desnuda por la vida, no he sufrido maltratos, no conozco de nada a Yoko Ono; mi feminismo se basa en la igualdad del hombre y la mujer, en la necesidad de defender nuestros legítimos derechos y en una grave responsabilidad histórica por todo lo que la mujer ha sufrido a lo largo de los años a causa de su condición.

En el Museo no vi una sola fotografía de una mujer universitaria o empresaria, o cualquier otro cargo importante; ni una declaración de esas mujeres que, día a día, son capaces de sacar una familia adelante (¿las amas de casa no pueden ser feministas?); ¿de qué nos podemos enorgullecer? ¿de tener un cuerpo diferente al de los hombres? Francamente, eso no es algo que la mujer haya elegido, no tiene ningún mérito, prefiero que se me reconozca por mis obras que por mi físico. Lamentablemente, este punto de vista no es compartido por las mujeres artistas de aquella exposición; entonces, yo me pregunto... ¿qué soy? ¿una feminista venida a menos? ¿una machista disfrazada? o... sí, puede ser que en el fondo yo sea...¿una persona normal?

princesas

Hace poco escuchaba en una conocida canción, un verso que decía "las niñas ya no quieren ser princesas", y entonces descubrí la epidemia que está infectando lentamente a la juventud actual. Muchas veces me he preguntado porqué los jóvenes adolescentes, casi niños, persiguen la felicidad en un vaso de Ginebra, como canta Sabina; o porqué hay quienes buscan el amor en un sucio y oscuro tugurio con olor a porro y orín. Creo que por fin he dado con la respuesta: hemos perdido la capacidad de soñar, y con ella, de luchar. No existen los ideales, sino las ambiciones (un importante puesto de trabajo que engorde mi cartera, o mi prestigio, o mi capacidad intelectual o mi ego; a lo sumo, ambicionamos un amigo o una familia que nos escuche y ayude). Nunca soñamos con cambiar el mundo, ni con cambiar nosotros mismos, no soñamos con dar a no ser que recibamos algo a cambio. Hemos perdido la inocencia, la sencillez, ya no queremos ser princesas ni capitanes de barco..."¡sé realista!", dicen. ¿Qué es ser realista? Creo que lo hemos confundido con el pesimismo. Lo triste, lo duro, lo difícil, es lo real; la felicidad, la satisfacción, la alegría, es fantástico, "optimista", utópico. Son los sueños el alimento de la esperanza, la motivación en la lucha; no me refiero a sueños absurdos o imaginaciones irrealizables, me refiero a los sueños que deben empujarnos cada día a trabajar, a mejorar, a tener un objetivo por el que hacer las cosas. Este espíritu debería caracterizar a la juventud; sin embargo, está ahogado por el ansia de lo inmediato, la búsqueda desmesurada e incontrolada de placer en todos los sentidos, la falta de reflexión... Todo esto hace que, en la mayoría de ocasiones, cuando queremos actuar, cuando de verdad intentamos cambiar las cosas, no sepamos cómo hacerlo o nos acobardemos ante el temor de fallar, de equivocarnos (otro día hablaré de la importancia de los errores). Creo que nosotros, que aún tenemos la vida por delante y mil experiencias que vivir, no podemos acomodarnos, convertirnos en borregos. 

la utilidad del blog

Queridísima gente friki que me soporta, he de confesar que, al principio, cuando me propuse hacer mi propio blog, motivada principalmente por una mezcla de envidia, curiosidad y ganas de estar a la última, no encontraba mayor utilidad a este nuevo "mass media" que el de colgar fotos, cosas divertidas o recibir firmas y comentarios de mis amigas. Supongo que casi todo el mundo lo entiende desde este punto de vista, pero me he dado cuenta de que, publicando, puedo hacer muchísimo más; por eso, a partir de ahora publicaré todo lo que se me ocurra: desde cuentos, pasando por noticias que me hayan impactado o me parezcan interesantes, hasta comentarios de política y opinión. Cuento con vuestros comentarios que, espero, estén principalmente en desacuerdo (así me animaréis a escribir más). Muchas gracias.