martes, 30 de octubre de 2007

niños con piel de arrugas

A veces, cuando miro a los ojos a un anciano, me imagino su pasado. Y cuando observo a un niño, trato de adivinar su futuro. En el fondo, la vida es un ciclo, un proceso que comienza, cambia poco a poco, da vueltas y giros para cerrarse finalmente en el mismo punto de donde partió: la nada. Creo que por eso los niños y los viejos se parecen tanto.
No es sólo la debilidad física, la dependencia de otras personas o la necesidad de ayuda y atención; creo que hay algo más profundo que unas simples características de salud o condiciones, pienso que los ancianos hacen memoria, son conscientes de su historia. Y en la última etapa de su vida, desean volver a la sencillez de la infancia, pero con la madurez de la senectud. Por el contrario, el niño no quiere llegar a viejo, no tiene experiencia de la vida, es incapaz de ver a largo plazo, ahora sólo existen él y su imaginación.
¿Nunca se han preguntado por qué los abuelos y los nietos se llevan tan bien? no es cuestión de golosinas o la emoción de ver al crío en el villancico de Navidad, son almas gemelas, son almas que se mezclan. Unas arrancan y otras se marchan, y hay un momento en el que se cruzan.
Además, la ancianidad es un regalo que nos otorga la vida a los más jóvenes para ser agradecidos, para aprender. Así vemos frente a frente lo que significa el paso del tiempo, contemplamos en el rostro surcado de nuestros abuelos las huellas del sacrificio, escuchamos de su boca la sabiduría de la experiencia, incomparable a cualquier otra ciencia. Y es entonces, cuando él no puede caminar solo, cuando ella necesita una mano que le lleve la cuchara a la boca, es entonces cuando tenemos la posibilidad de devolverles lo que hicieron ellos por nosotros, años atrás, en nuestra infancia. Cogemos el testigo y, así, cerramos el círculo.

domingo, 28 de octubre de 2007

lo que dicen los que saben.

Si para caminar tuviera que arrastrar una maleta llena de piedras, sólo querría poder mantener mi cabeza erguida. Michael Stipe.

La esperanza es el báculo de los amantes. W. Shakespeare.

Pero los ojos están ciegos. Es necesario buscar con el corazón. El Principito.

No nos debe preocupar vivir largos años, sino vivirlos satisfactoriamente, porque vivir satisfactoriamente depende del alma y vivir largos años, del destino. Séneca.

A nosotros nos correspende utilizar el tiempo que nos ha sido dado. Gandalf.

Pertenezco a esa clase de personaas que creen que lo grande está en lo pequeño. Pequeño es el niño, y contiene al hombre; el cerebro es estrecho, y alberga el pensamiento; el ojo es un punto, y abarca leguas. Alejandro Dumas, La Dama de las Camelias.

miércoles, 24 de octubre de 2007

juan manuel de prada: donde la literatura es alma.

Hoy he tenido la a grandísima suerte de escuchar durante aproximadamente una hora y media a Juan Manuel de Prada. El título de la conferencia "Relato de una vocación", ya era de por sí atrayente, pero si además viene de la mano de este escritor, no tiene precio. Todo lo que yo pueda explicar, contar o describir me sabe a poco, así que prefiero daros a conocer mi punto de vista sobre esta conferencia y qué ideas clave he sacado de la persona de Juan Manuel de Prada, su oficio de escritor y la esencia del lenguaje.
Lo cierto es que no conozco mucho acerca de la vida y obras de este periodista, excepto lo que suelo leer en sus artículos de El Semanal, pero le admiro desde la primera columna. No me llama la atención sólo por su envidiada utilización del lenguaje, o por su magnífica retórica, llena de metáforas, fina ironía... o por su vasta cultura, que tan ignorante me hace sentir a veces. Todo esto puede ser analizado, estudiado y criticado por un especialista en el tema, mil veces mejor de lo que yo pueda hacerlo. No. Lo que me admira es su asombrosa sencillez. A pesar de todo lo dicho anteriormente sobre su cuidado estilo y la profundidad de sus contenidos, logra hacerse entender. Consigue ponerte en la piel de todos y cada uno de sus personajes, te traslada a su realidad, es capaz de explicar los conceptos más complejos (la vocación, la naturaleza del ser humano, sus más íntimos anhelos, el dolor, la traición, el asombro...) con una sencillez que sólo las almas profundas pueden alcanzar. Y todo esto unido a la normalidad más absoluta, con los pies en la tierra, viviendo el hoy y el ahora con espíritu soñador. Literatura, al fin y al cabo.

palabras

Todo se tiñó de azul. Una espiral amarilla comenzó a formarse en lo más profundo de su interior. Giraba y, a medida que ascendía hacia la superficie, como una hélice descontrolada, su color se iba tornando más brillante. Del amarillo pasó al ocre, que se convirtió en un naranja tenue, después, color butano y finalmente, la espiral estalló en rosa fucsia, que se mezcló con el azul. Creando formas volubles y escurridizas, que se acercaban lentamente, perdían su color, volviéndose transparentes contiuaban girando de lado a lado, como preparadas para huir... Entonces, cuando estaban a punto de llegar, se desvanecían. Sin embargo, una de ellas consiguió deslizarse, se introdujo en su garganta, vibraron las cuerdas vocales, produciendo un sonido aflautado y se oyó: "mamá".

more than words

A veces escribo en un folio palabras bellas para no olvidarlas, me da miedo ahogar su suave tacto al mezclarlo con los insultos, que dejean mal sabor de boca, o con los vulgares tópicos, que ensucian mi imaginación. Entonces, cuando tengo un rato, las saboreo y acaricio. Su piel es firme y tensa, pero frágil; sus colores, puros y brillantes; su olor, embriagador. Son como capullos de flores a punto de brotar; al pronunciarlas, nacen, se abren a la luz, exhibiéndose, rasgando su cárcel vegetal.
Eterno, crisantemo, literatura, desgajar, rúbrica, lapislázuli, refulgente, incunable... ¿no las echábais de menos?

martes, 23 de octubre de 2007

¿arte?¿feminista?

Hace unos días estuve en una exposición de "arte feminista". Entré esperando ver algo distinto y deseando conocer más sobre el arte moderno, que tanto me cuesta entender a veces; además, "si está hecho por mujeres, mejor que mejor, que se vea cuánto valemos...", pensé. Sin embargo, salí con la sensación de haber perdido mi tiempo y una pequeña parte de mi dignidad. Puede parecer exagerado, pero no sé si imaginan mi sorpresa al descubrir que précticamente el 90% de la exposición consiste en imágenes de mujeres desnudas y el otro 10% lo componen unos cuantas declaraciones, un fichero sobre los maltratos y un vídeo de Yoko Ono cortándose trozos de ropa (aún no entiendo su significado, si alguien pudiéra explicármelo...).

Y yo me pregunto:¿es esto feminismo? ¿mujeres desnudas gritando: "¡tengo libertad para hacer lo que quiera con mi cuerpo!"? francamente, yo me siento orgullosa de ser mujer y defiendo la igualdad con uñas y dientes, siempre me consideré feminista pero no sabía que fuera éste su auténtico espíritu. Ahora, no se muy bien lo que soy, porque no me siento representada en ninguno de los aspectos que esta exposición ha representado: no voy desnuda por la vida, no he sufrido maltratos, no conozco de nada a Yoko Ono; mi feminismo se basa en la igualdad del hombre y la mujer, en la necesidad de defender nuestros legítimos derechos y en una grave responsabilidad histórica por todo lo que la mujer ha sufrido a lo largo de los años a causa de su condición.

En el Museo no vi una sola fotografía de una mujer universitaria o empresaria, o cualquier otro cargo importante; ni una declaración de esas mujeres que, día a día, son capaces de sacar una familia adelante (¿las amas de casa no pueden ser feministas?); ¿de qué nos podemos enorgullecer? ¿de tener un cuerpo diferente al de los hombres? Francamente, eso no es algo que la mujer haya elegido, no tiene ningún mérito, prefiero que se me reconozca por mis obras que por mi físico. Lamentablemente, este punto de vista no es compartido por las mujeres artistas de aquella exposición; entonces, yo me pregunto... ¿qué soy? ¿una feminista venida a menos? ¿una machista disfrazada? o... sí, puede ser que en el fondo yo sea...¿una persona normal?

princesas

Hace poco escuchaba en una conocida canción, un verso que decía "las niñas ya no quieren ser princesas", y entonces descubrí la epidemia que está infectando lentamente a la juventud actual. Muchas veces me he preguntado porqué los jóvenes adolescentes, casi niños, persiguen la felicidad en un vaso de Ginebra, como canta Sabina; o porqué hay quienes buscan el amor en un sucio y oscuro tugurio con olor a porro y orín. Creo que por fin he dado con la respuesta: hemos perdido la capacidad de soñar, y con ella, de luchar. No existen los ideales, sino las ambiciones (un importante puesto de trabajo que engorde mi cartera, o mi prestigio, o mi capacidad intelectual o mi ego; a lo sumo, ambicionamos un amigo o una familia que nos escuche y ayude). Nunca soñamos con cambiar el mundo, ni con cambiar nosotros mismos, no soñamos con dar a no ser que recibamos algo a cambio. Hemos perdido la inocencia, la sencillez, ya no queremos ser princesas ni capitanes de barco..."¡sé realista!", dicen. ¿Qué es ser realista? Creo que lo hemos confundido con el pesimismo. Lo triste, lo duro, lo difícil, es lo real; la felicidad, la satisfacción, la alegría, es fantástico, "optimista", utópico. Son los sueños el alimento de la esperanza, la motivación en la lucha; no me refiero a sueños absurdos o imaginaciones irrealizables, me refiero a los sueños que deben empujarnos cada día a trabajar, a mejorar, a tener un objetivo por el que hacer las cosas. Este espíritu debería caracterizar a la juventud; sin embargo, está ahogado por el ansia de lo inmediato, la búsqueda desmesurada e incontrolada de placer en todos los sentidos, la falta de reflexión... Todo esto hace que, en la mayoría de ocasiones, cuando queremos actuar, cuando de verdad intentamos cambiar las cosas, no sepamos cómo hacerlo o nos acobardemos ante el temor de fallar, de equivocarnos (otro día hablaré de la importancia de los errores). Creo que nosotros, que aún tenemos la vida por delante y mil experiencias que vivir, no podemos acomodarnos, convertirnos en borregos. 

la utilidad del blog

Queridísima gente friki que me soporta, he de confesar que, al principio, cuando me propuse hacer mi propio blog, motivada principalmente por una mezcla de envidia, curiosidad y ganas de estar a la última, no encontraba mayor utilidad a este nuevo "mass media" que el de colgar fotos, cosas divertidas o recibir firmas y comentarios de mis amigas. Supongo que casi todo el mundo lo entiende desde este punto de vista, pero me he dado cuenta de que, publicando, puedo hacer muchísimo más; por eso, a partir de ahora publicaré todo lo que se me ocurra: desde cuentos, pasando por noticias que me hayan impactado o me parezcan interesantes, hasta comentarios de política y opinión. Cuento con vuestros comentarios que, espero, estén principalmente en desacuerdo (así me animaréis a escribir más). Muchas gracias.