miércoles, 28 de noviembre de 2007

el hombre que fue Jueves

Llovía. Y como en todos los días lluviosos, yo salía llorando del colegio. Tenía los pies empapados y los ojos enrojecidos, con la mochila al hombro caminaba hacia la plaza, a resguardarme en los soportales, como en todos los días lluviosos. Allí le vi por primera vez.
Parecía un puñado de huesos recubierto con piel, tenía la tez morena, los ojos grandes y los dientes amarillentos. Miraba asombrado el agua que caía del cielo y corría por la acera de lado a lado, persiguiendo las gotas de lluvia, tratando de atrapar una. Entonces, choqué con él.
"Tienes agua en los ojos", dijo, y alargó sus largos dedos para coger una de mis lágrimas. Sus manos estaban frías y, aunque me habían dicho mil y una veces que no hablara con desconocidos, me senté junto a él en los soportales. "Agua en los ojos", repetía, mientras me miraba con gesto de extrañeza. "Estoy llorando", y le trataba de explicar qué significa la tristeza, la soledad o la ira.
Hablábamos cada semana, en la plaza, cuando salía de clase. Y yo comencé a llamarle Jueves, porque los jueves siempre estaba ahí, esperándome, observando todos mis gestos. Me decía que en su país los niños no lloran, que tienen los ojos secos y la boca inexpresiva, que las manos no hablan, que sólo hay silencio.
Cuando mi madre me dijo que no podía perder tiempo en la plaza, que tenía exámenes y clases de matemáticas, me despedí de Jueves. "Me tengo que ir", le dije, " y creo que no volveré". De pronto, los ojos de Jueves se llenaron de agua. Entonces, él me agarró fuerte las manos, tanto que me dolían, y a Jueves le temblaba la voz cuando susurraba: "Gracias, gracias por darme tu agua."

viernes, 23 de noviembre de 2007

el maestro de la luz.

Si tuviera que escoger un pintor de entre todos los que he visto, ése sería Caravaggio. Conozco únicamente sus obras principales: "La vocación de Mateo", "La duda de Santo Tomás" y "La dormición de la Virgen". A través del tratamiento de la luz, el contraste en los colores, recrea a la perfección el ambiente, una escena, una situacion concreta, con un realismo y tal cantidad de detalles que roza la perfección. Da la sensación de que, al contemplar un cuadro de Caravaggio, el tiempo se detiene, te sumerges en esa oscuridad que lo oculta todo. Los personajes parecen surgir de la nada, su expresividad, su movimiento, sus cabellos ensortijados e incluso los pliegues de sus túnicas hacen el efecto de una fotografía instantánea. A veces pienso que, si les toco, cobrarán vida.
Sin duda, el mejor cuadro de Caravaggio que he visto jamás es el de "San Mateo", pero no el que ya conocemos todos, sino un boceto en blanco y negro que fue destruido en el que se presentaba al evangelista como un hombre de su época y su cultura: descalzo, mal vestido, con cara inocente. A su lado, o más bien habría que decir "sobre él", se encuentra un ángel que, poco a poco, como nuestros padres nos enseñaban a hacer palotes y , de ahí sacar letras, le enseña a escribir las Sagradas Escrituras con paciencia. Es una escena conmovedora, yo sólo he tenido posibilidad de contemplarla en el libro de E.H.Gombrich "Historia del Arte", un magnífico volumen que recomiendo a todo el mundo, especialmente a aquellos que empiezan a interesarse por la pintura, escultura o arquitectura. Indispensable.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Nada, de Carmen Laforet

Cuenta la agridulce historia de Andrea, una chica catalana que se traslada a Barcelona para vivir con sus tíos mientras estudia Filología Hispánica en la Universidad. El argumento puede parecer poco atrayente, pero creo que es necesaria cierta profundidad y madurez para entender esta novela. Es uno de esos libros tan realistas, tan bien descritos, que parece que, en cualquier momento, al doblar la esquina, tropezarás con la mirada perdida de Andrea, que te observa y reflexiona. Da la sensación de que hace años os conocistéis y, de pronto, coincidisteis en un lugar atípico a una hora intempestiva.Andrea viaja de su pueblo a la ciudad, y se encuentra repentinamente en un ambiente frío y hostil, rodeada de seres huraños y aislados, cuyas vidas son reflejo de la sociedad española de la postguerra. El mundo idealizado de Andrea, el aire bohemio de la Universidad, el descubrimiento de los primeros afectos y su ansia por vivir, tropiezan una y otra vez con la división, las dudas, la angustia existencial, los problemas psicológicos y las disputas familiares que encuentra día tras día, al volver a casa.
Es la novela una continua sensación de desconfianza, generada por los excéntricos tíos de la protagonista; desasosiego, angustia, como una sombra que planea sobre el corazón de Andrea, dispuesta a atacar al menor descuido; esperanza, que se torna en idealismo, que se convierte en la única salida, refugiándose en los sueños de la joven, que se plasma en el arte, los paseos por Barcelona, las caricias de su abuela; desarraigo, por no pertenecer plenamente a nadie, a ningún lugar, a nada.
Son caras de la misma moneda, dos facetas de la vida que, en la historia de Andrea, se representan de forma muy gráfica con los personajes de Román y Ena. Los dos apasionados, los dos retorcidos, tomando sus propias decisiones y Andrea, pensativa, en medio de ellos, contemplando tras una cortina de irrealidad su propia vida, dispuesta a hacer algo sin saber qué.

heaven on the earth

Este vídeo nos lo pusieron hace tiempo en clase de Antropología, os lo recomiendo. Es un vídeo de la canción "Heaven on the Earth", de un grupo de música que se llama Sodastream, la canción no me dice mucho, pero el videoclip merece la pena. Es la soledad de un hombre rodeado de gente. A ver qué os parece.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Simplemente Mika.

¿Harto de canciones del verano? ¿Letras insustanciales, imposibles de digerir? ¿Voces precocinadas, empaquetadas y con fecha de caducidad? Tranquilos, ha llegado uno de los mejores cantantes de los últimos tiempos para sacarnos del fango. Creo que si empiezo a describir las canciones de Mika (así se llama), voy a terminar idealizándolas, y luego podéis llevaros una decepción, así que prefiero que las escuchéis vosotros mismos y me contéis qué os parecen. Las más conocidas son "Grace Kelly" o "Relax, take it easy", pero si queréis saber mi opinión, yo apuesto por "Happy Ending".
El estribillo dice algo así: "This is the way you left me, I'm not pretending, no hope no love no glory, no happy ending", refleja perfectamente la sensación de abandono. Una mezcla de tristeza, nostalgia y soledad, sin colorantes ni conservantes, sin tratar de huir o encontrar una respuesta, sin darle más vueltas, simplemente, algo que estaba, ya no está. No es que le haya dejado su novia, o que se haya muerto su perro, quizás lo único que pasó es que perdió el tren. No sé si alguna vez habéis perdido un tren o un autobús, yo, en unas cuantas ocasiones, y os aseguro que es eso, un sentimiento de abandono total. Puede que esté exagerando un poco pero, ¿qué haces cuando tus planes de ese día se ven truncados porque acaba de salir el tren y tú no vas en él? ya no llegas a la hora, tienes que cambiar el billete, volver a empezar, ¿con quién enfadarse? ¿dónde refugiarse? es el hombre contra sí mismo, son las cosas que escapan a nuestro control.



Cada vez que escucho Happy Ending, me viene a la cabeza la imagen de una chica con la mochila al hombro, sentada en un banco de la estación, de noche, encendiendo un cigarro mientras ve su tren pasar. E, inexorablemente, cuando acaba la canción, ella sigue ahí, con el cigarro a medio consumir, nunca consigo imaginar qué hará después.

sola en casa (I)

Y es que, por mucho que digan, irse de la casa paterna tiene muchas desventajas. No sólo por la comida de madre, que fíjate que yo me empeño y hasta las empanadillas congeladas del Caprabo me saben distinto; ni por los domingos de fútbol que huelen a puro y saben a tortilla de patata... No sólo por eso, no. El otro día eché de menos la habilidad y el cariño de las manos de una madre que sabe coser.
Sobre las ocho de la madrugada, aproximadamente, cuando ya estaba dispuesta a salir, veo que uno de los lazos de mi zapato (sí, llevo zapatos con lazo, ¿algún problema?) estaba descosido... ¿qué hacer? era demasiado pronto para llamar a mi hermana, el resto de mis compañeras descansaban tranquilamente en brazos de Morfeo, y la situación requería rapidez, eficacia y sangre fría.
Tras valorar las posibilidades, nerviosa, como una fiera a punto de saltar sobre su presa, me dirigí al armario. Me temblaban las piernas (tenía que ir al baño urgentemente). Abrí el cajón de mi mesilla y ahí estaban, impasibles, mirándome desafiantes: el dedal, la bobina y unas afiladas tijeras metálicas. Me remangué el jersey, hice crujir mis muñecas y, en un intento de infundirme fuerzas a mí misma, susurré con voz entrecortada: "Allá vamos".
La lucha fue de lo más encarnizada, recibí algún que otro pinchazo descuidado, yo clavaba la aguja con decisión, aunque ella, desobediente, se rebelaba sin compasión. Finalmente, con la frente sudada y los labios secos, el lazo quedó perfectamente anundado en mi zapato. Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para los torpes. Quizá algún día consiga hacer una tortilla francesa. Aún hay esperanza.

martes, 13 de noviembre de 2007

nuevos descubrimientos

Incluyo algunos links que me han parecido interesantes: os recomiendo nunale, si queréis conocer las andanzas de una universitaria en la inmensa Pamplona; haecnovanobis es sin duda un blog de referencia con cuentos, asuntos de actualidad, literatura... ; no podéis dejar de leer los relatos de sondosbotitasgemelas, un blog de la vida diaria y, por último, para los frívolos amantes del cine, las actrices y la moda, ¿qué mejor combinación que cinema&fashion?

empieza la cuenta atrás

No falta nada, nada de nada... Hoy empieza la cuenta atrás para el cumpleaños de Alexandra y Marta (tienes diez días para asumir los 18, ve acostumbrándote). Mi mente ya ha empezado a planear, maquinar, idear, pensar, tramar... ¡¡¡son los dieciocho y habrá que celebrarlos por todo lo alto!!!
PD: prometo escribir un post sobre la incomodidad de cumplir años y que la gente te felicite, pero eso será el día 24.

diez...

viernes, 9 de noviembre de 2007

Tiempo muerto.

Igual que los relojes de Dalí en un desierto, así se derriten nuestras horas en la vida. Perder el tiempo se considera una irresponsabilidad, una falta de orden y denota poco interés por prosperar, pero a mí siempre me ha parecido un arte. El arte no es productivo, no tiene un fin concreto sino el simple hecho de ser y estar ahí. Como los relojes de Dalí. Y es un arte que, injustamente, está quedando en el olvido.
Hoy en día, el tiempo se considera una posesión, un bien de lujo, como una perla preciosa, que hay que conservar intacta y aprovechar al máximo. ¿Qué es el tiempo? una sucesión de segundos, minutos, horas, días, que está desapareciendo. Hoy todo es inmediato: la comida precocinada, el fotomatón, el metro... y yo echo de menos ver la vida pasar desde la ventana, sentarme en un banco a observar palomas, contar los copos de nieve y hacer crujir las hojas secas.
El tiempo agoniza. La concepción temporal ha cambiado, lo eterno es impensable. Fugaz, ya, rapidez, son palabras duras y limitadas, que no dejan espacio a la imaginación, sin huecos libres ni recovecos donde la mente se expanda. Disfrutemos de los últimos retazos de tiempo que aún nos quedan, perdamos el tiempo, un rato todos los días, aunque sea entre clase y clase. Quizá conseguimos que sobreviva.

martes, 6 de noviembre de 2007

cometas

Los labios de helado de fresa,
los ecos de su risa en las montañas,
se deshacen con las luces del mañana,
porque al despertar hace volar,
volar la cometa.

El calor del abrigo con capucha,
el juego de noche en la terraza,
el chico que no entiende y mira
su sonrisa girada en mueca
cuando hace volar,
volar la cometa.

Remiendos de recuerdos que no regresan.

lunes, 5 de noviembre de 2007

luz

Era verano. El sol iluminaba incluso el último recoveco de las piedras de la montaña. Ella subió pensativa a la cima, cargando con su gaita nueva. Los árboles llenaban las laderas y en la redondeada cúspide, comenzó a tocar. De pie, con el cabello al viento y los ojos fijos en el mar. El agua se fue tornando en color gris ceniza. El viento se enfureció, arrancando varios árboles a su paso; mientras, ella tocaba. La luz del sol tiñó los campos de rojo fuego, y las hojas cayeron. Era otoño. Hinchó de aire sus pulmones e, impasible, continuó su canción, con los ojos en el cielo. Los blancos copos cubrieron la cima de la montaña y las ramas de los desnudos, raquíticos árboles. Era invierno. Ella miró de nuevo la naturaleza triste, y una melodía suave surgió del instrumento, barriendo las laderas con un manto de vida, brotaron las hojas y germinaron las semillas. Era primavera. La última nota, nítida y triste, se rompió en mil pedazos, deshaciéndose con el sonido del viento, el rumor del arroyo y el susurro de las hojas. La gaita resbaló entre sus dedos. Cayó al suelo, desplomada, yerta, gritando en silencio.

Nuevos cuentos

Desentierro algunos relatos que escribí hace tiempo y comenzaban a apolillarse en el cajón de la mesilla. No son muy allá, pero necesito críticas (constructivas, si es posible). Gracias.