martes, 25 de noviembre de 2008

Una reflexión interesante para un día aburrido

Recuerdo como si fuera ayer mi primer examen parcial en la Universidad. Sí, aquel que suspendí, que cayó sobre mí como un jarro de agua fría (por utilizar una expresión original), sí, aquel de la materia-que-no-debe-ser-nombrada.
Pues hoy he vuelto a tener examen y, la verdad, se le ha ido todo el encanto y la poesía al asunto. ¡Cómo cambian las cosas con el tiempo! ¡qué oscuras se ven las cosas en primero y cómo se disipan en segundo (o al contrario)! Por ejemplo, lo de comer en la Facultad.

La primera vez que entré en la cafetería (puntualizo, en Comunicación tenemos cafetería propia, a la que vienen estudiantes desde los más alejados lugares del Campus para comer-beber-ligar), me impresionó el ambiente que había: gente hablando por todas partes -"me voy corriendo a prácticas de Radio", "suerte con el examen de Producción", "¿quedamos a luego para tomar un café y me cuentas?"-, gritos de los camareros ("¡Aitor Tilla! tienes la comida preparada, ¡Aitor Tilla!"), risas de los profesores (sí, ellos, a veces, también ríen), el grupito de cuarto que te mira por encima del hombro... Y ahí en medio, tú, mirando hacia todos lados con cara de perdida y rezando por encontrarte a alguien de tu curso, para no tener que sentarte sola frente a un pincho de tortilla.

Segundo es diferente. Estoy harta de comer en la Facultad. Irse corriendo a prácticas no tiene ninguna gracia, más bien todo lo contrario; los gritos no te dejan oír bien y, a veces, encontrarte al profesor en la cafetería no es una buena señal. Lo único que ha cambiado es que, al entrar, ya sabes dónde está la barra y siempre hay alguna amiga con quien tomar un pincho de tortilla.
Quizá las cosas no cambien tanto. Quizá cambiamos nosotros.

martes, 18 de noviembre de 2008

Lo prometido...

Muchas gracias por vuestras opiniones. Entramos en un período de acostumbramiento. Se admiten más sugerencias.
Tita, la sangre, la muerte y la angustia no tardarán en llegar; hasta entonces (entiéndase por 'entonces' el día que me acuerde de traer los cuentos en el USB), tendrás que conformarte con uno de mis primeros relatos de la "etapa azul".

Luz

Era verano. El sol lo iluminaba todo, incluso el último recoveco de las piedras de la montaña. Ella subió pensativa a la cima cargando con su vieja gaita. Los árboles llenaban las laderas y en la redondeada cima, ella comenzó a tocar, de pie, con el cabello al viento. Tenía los ojos fijos en el mar.

El agua fue tornándose en un color gris ceniza. El viento se hizo más fuerte y arrancó varios árboles a su paso; mientras, ella tocaba. La luz del sol tiñó los campos de rojo y las hojas cayeron. Era otoño.

Hinchó de aire sus pulmones e, impasible, continuó su canción con los ojos en el cielo. Las nubes chocaron unas con otras, los blancos copos cubrieron la cima de la montaña y las ramas de los árboles, pelados, finos y desgastados. Era invierno.

Ella miró de nuevo a los tristes árboles y una melodía suave emanó del instrumento, cubriendo las laderas de un manto multicolor, brotaron las hojas y germinaron las semillas. Era primavera.

La última nota, nítida y triste, se rompió en mil pedazos transformándose en el sonido del viento, el rumor del arroyo y el susurro de las hojas. Dejó la gaita sobre la roca y cayó al suelo, desplomada, yerta.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Remake

Creo que voy a dar un nuevo toque a mi blog. Lo he decidido. Se admiten sugerencias, siempre y cuando sean respetuosas y constructivas. Algún día, cuando tenga tiempo, escribiré algo más... Sobre una película que he visto hoy, por ejemplo. Se titula "Las tortugas también vuelan". Queda pendiente para la próxima entrada... Y escribid algo, que merak no está ya entre nosotros (guardemos un minuto de silencio) y necesito apoyo moral! ¿Por dónde empiezo a cambiar el diseño del blog?