viernes, 25 de septiembre de 2009

Una mirada a James Dean

El otro día volví a ver Rebelde sin Causa por enésima vez y me di cuenta de que nunca había escrito en el blog sobre James Dean, uno de mis actores favoritos desde hace unos cuantos años. Concretamente, desde que en clase de Ética, en 2º de la E.S.O. vimos Al Este del Edén. Muchas veces me he preguntado qué vi en esa película y en ese actor para que me marcaran tanto como lo hicieron, y siempre tengo la sensación de que nunca obtendré la respuesta, porque ahí está la magia del cine: a través de unas imágenes, unas situaciones, consigue sacudirte y sacar a la luz aquello que ni siquiera sabías que existía, que ni siquiera intuías. El cine grita a las emociones dormidas. Pero me estoy yendo del tema. Volvemos. James Dean.


El caso es que cada vez que veo sus películas, disfruto más, descubro matices nuevos en su interpretación, en los diálogos, en las miradas. Creo que en la mirada de Cal Trask, Jett Rink o Jim Stark se puede captar la violencia, la incomprensión, el orgullo, la soledad; son miradas que nunca sabes cómo interpretar, siempre parecen distintas. A través de sus ojos no se muestra sólo la personalidad (quizá algo enfermiza) del actor, no profundizamos únicamente en el personaje (a veces un estereotipo) al que está dando vida sino que, además, conocemos el mundo en el que vive, vemos a los demás protagonistas (a su padre, a su jefe en Gigante) como él lo hace.

Es una mirada tan fuerte que, para distanciarse un milímetro de su interpretación y tratar de ver la historia con tus propios ojos, o con los de cualquier otro personaje, hay que hacer auténticos esfuerzos. Me sigue costando, incluso cuando es la enésima vez que veo Rebelde sin Causa. Supongo que son cosas de los grandes actores.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Las series que me gustan

Un profesor me ha preguntado esta tarde, así, de sopetón "¿qué series te gustan?" y me he quedado algo bloqueada, la verdad. Pero la pregunta me ha estado rondando... y, pensando, pensando, me he dado cuenta de que sólo me he enganchado verdaderamente a tres series en mi vida.

Cuando digo verdaderamente, me refiero a que las he seguido desde el primer hasta el último capítulo, he llorado con ellas, he visto más de tres episodios seguidos o he utilizado sus expresiones en mi habla cotidiana. Y, cuando el profesor me ha preguntado "¿qué series te gustan?", se me han venido estos tres títulos a la mente, pero me ha dado algo de vergüenza decirlo en alto porque... Porque tengo una teoría sobre las series, que pasará a engrosar mi lista de "teorías sobre la vida en general", que publicaré en breve: cuando uno está verdaderamente enganchado a una serie, se identifica, siempre, con un personaje en concreto, o con una mezcla de varios, o con cualquier cosa.

Así que cuando uno descubre el nombre de las series a las que verdaderamente se ha enganchado, revela mucho sobre su forma de ser, de pensar, de sentir. Creo que las series (generalmente) permiten ahondar más en los personajes que el cine; por eso, quien conoce tus series favoritas, te conoce más profundamente que quien conoce tus películas favoritas; por eso, hablar de series une más que hablar de películas y da para largo y hay debates y se genera más complicidad y se entra en un universo distinto y común y... Por eso, os voy a contar cuáles son mis tres series. Las tres a las que verdaderamente me he enganchado.

1- Friends
2- Las Chicas Gilmore
3- Cómo Conocí a Vuestra Madre

Creo que escribir sus títulos ya indica una gran confianza en mis escasos, pero fieles, lectores. Más adelante, cuando reúna las fuerzas necesarias, explicaré por qué me enganché a cada una de ellas. Creo que aún me quedan años de blog.