jueves, 9 de septiembre de 2010

Clint Eastwood day

En general, no soy una fan de Clint Eastwood. No he seguido demasiado su filmografía, creo que Gran Torino está sobrevalorada y me da la sensación de que no resistirá muy bien el paso del tiempo.
Pero tengo que reconocer que me encanta El Sargento de Hierro. Lo que pasa es que, aunque me lo proponga, sólo puedo verla en ciertos días concretos, días en los que me digo "hoy es un día para ver a Clint diciendo tacos".
Me pasa mucho cuando vuelvo de trabajar toda la mañana del domingo. O cuando llevo toda la tarde estudiando las características del silencio (sí, lo he estudiado). O cuando, por casualidad, navegando por internet, me encuentro una frase del tipo:

"Puedes pegarme. Puedes tirarme al suelo, incluso escupirme y mearme. Pero, por favor, no me aburras".


Y, es curioso, pero después de haber leído un libro sobre David Puttnam y mis apuntes de Producción II, creo que he encontrado el verdadero espíritu de la producción encerrado en esta frase del sargento Highway. Él sí que sabe.

domingo, 30 de mayo de 2010

Cara a cara

Hoy, Francis Bacon me ha mirado desde la pared. Le he sostenido la mirada, durante un rato. Me ha mostrado su horror. Y no he sabido qué decir.

Luego, he bajado a la calle. He visto que hacía sol. Que unas personas hablaban con otras y que todas, después de haber contemplado el desgarro de Bacon, seguían enteras. Y he pensado que a Bacon, a pesar de todo, también le llegaron los rayos del sol.

martes, 4 de mayo de 2010

Cine VS. Televisión

Hoy, en clase de Guión Cinematográfico I, se ha lanzado la idea, para algunos acertada y para otros equivocada, de que una serie de televisión no puede ser una obra de arte.
  • Argumentos a favor: en principio, no es una obra completa, su objetivo primordial es dirigirse a un gran número de personas (motivado por la estructura misma de la industria de la televisión) y tiende a disminuir su calidad conforme avanzan los capítulos.
  • Argumentos en contra: en el momento, no se me ha ocurrido ninguno. Pero me he revuelto en mi asiento y he levantado una ceja en señal de desacuerdo. No sé si la profesora lo habrá interpretado correctamente.

El caso es que me he quedado con la duda, he pensado, he hecho memoria y me ha venido a la cabeza Twin Peaks, de David Lynch. Y como he seguido sin saber verbalizar esos argumentos que, por ahora, sólo intuyo, he acudido a los que saben.

Hernán Casciari, en su blog de El País, escribió en una entrada del 12 de junio de 2007:

"Antes de Twin Peaks las series de televisión eran un pasatiempo frívolo, un complemento para las noches vacías de contenido. Entonces llegó David Lynch y puso al mundo patas arriba. Entre otras cosas, dijo: señores, es posible hacer una obra de arte para la tele. Algo tan bueno como en el cine, y quizás mejor."

En fin... seguiré dándole vueltas... De todas formas, creo que un ejemplo, muchas veces, vale más que una larga explicación. Pero no sé si eso funciona en el mundo académico.

sábado, 1 de mayo de 2010

¡Dibujame un cordero!

El arte consiste en ver donde aparentemente no hay nada. El Principito veía un cordero en una caja. El piloto veía un elefante dentro de una boa. Hay quienes dicen que este es un paisaje triste.
Quizá lo dicen porque no han visto el camino que, entre las dunas, lleva hasta la estrella.

sábado, 17 de abril de 2010

20 minutos

"Los anuncios duran veinte minutos", solía repetirme mi madre cada vez que la publicidad interrumpía la programación. Al principio pensé que eran manías de madre, que tenía una especia de obsesión con el aprovechamiento del tiempo. Luego, me puse a calcular y me di cuenta de que podía invertir esos ratos en cosas más útiles: hacer un crucigrama, recoger la habitación, preparar la cena, ir al baño o tender la ropa.

Pero acabo de descubrir Big Bang Theory y creo que seguiré pegada al televisor esos veinte minutos de publicidad. Lo siento, mami.


miércoles, 7 de abril de 2010

Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción

En la entrada anterior (que, por cierto, era la número 100), mencionaba la capacidad que poseen ciertos directores para hacer dramas de los chistes. Y es que la bromas, muchas veces, son más serias de lo que parecen. Ayer vi una comedia que me hizo pensar: Bottle Rocket, traducida en España como Ladrón que Roba a un Ladrón, el primer largometraje de Wes Anderson. Me ha gustado tanto que estoy tratando de conseguir el resto de las películas y, si es posible, verlas en orden cronológico (sin más, por tener un criterio).
Aparentemente, se trata de la típica comedia americana, sólo que es totalmente imprevisible. Sí. Tan raro como suena. Creo que la mejor forma de describir la aventura de los protagonistas de la película (representados por Robert Musgrave, Owen Wilson y Luke Wilson), la única forma de describir esta aventura, como digo, es con una palabra: paradoja.

Todo el film es una aparente contradicción entre lo que los personajes sueñan hacer y lo que, luego, realmente hacen. Y digo aparente porque la contradicción nunca cae en el absurdo o la mentira. Más bien sucede lo contrario: a través de las locuras que cometen Bob, Dignan y Anthony, nos muestran unas personalidades complejas y perfectamente comprensibles que acaban resultando entrañables.La imagen final de Bob y Anthony mirando fijamente tras una verja es, al menos así lo entiendo yo, una reflexión sobre esa paradoja entre lo que somos y lo que queremos ser. Al final, parece preguntarnos Anderson, ¿quién está más loco: quien decide formar parte del juego, del sistema, o quien ha luchado por sus sueños, independientemente de las reglas? En la película, la respuesta está clara.

jueves, 1 de abril de 2010

Los que cuentan historias

"[Hacemos un llamamiento a] Expertos y críticos de cine, para que reconozcan la función que desempeñan los guionistas, y a universidades, academias y programas de formación, para que eduquen a las próximas generaciones de profesionales en los principios de trabajo en equipo propios de este medio y en el respeto al arte y al oficio de la escritura de guiones"

Es uno de los puntos del Manifiesto de los Guionistas que he leído en abcguionistas.com.

En la Universidad de Navarra se lo han tomado al pie de la letra. Acaba de salir el Máster en Guión Audiovisual.

Y, hablando de guiones, de la Universidad y de las próximas generaciones, os recomiendo La Habitación de Fermat, de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña. Me gusta el trabajo de los guionistas porque hacen que todo encaje; además, los personajes son creíbles y tienen la habilidad de convertir los chistes, en drama.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El punto de partida

Creo que la honestidad - llevo tiempo pensando sobre esto - es el punto de partida del artista y, por eso, de su obra. "El requisito mínimo" que le pedimos a una película, a un libro, a cualquier obra de arte, es que haya sido creada con rectitud; esto es, conforme a la realidad.

Con esto no quiero decir que un autor, un creador, deba plasmar en su obra lo que cree que "las cosas son o deberían ser", como si fuera una píldora de Moralina Light para receptores desorientados. Lo que quiero decir es que el artista debe tener, al menos, un afán sincero de descubrimiento de la verdad, del conocimiento, de la consistencia de las cosas. Y, muchas veces, mostrar esta búsqueda es más interesante (y más complejo) que utilizar el arte para defender las propias ideas (una práctica habitual hoy en día y que, desde mi humilde punto de vista, suele hacerse tan mal que llega a apestar).

Pensando en ejemplos para ilustrar esta idea, me ha pasado lo de siempre: que la ficción me brinda más posibilidades que la misma realidad. Influida por la noticia del fallecimiento del gran Miguel Delibes, se me venía a la cabeza Mario, protagonista indirecto - por así llamarlo- de Cinco Horas Con Mario. Creo que es un personaje (quizá demasiado) honesto que, en medio de la sencillez de su vida, sin grandes alardes, busca el verdadero valor de las cosas y, analizándose a sí mismo y a la sociedad que le rodea, trata de desentrañar los entresijos del alma humana. Sin miedo, con la osada inquietud de los hombres justos.

viernes, 12 de marzo de 2010

El cine según Hitchcock

Es el título de un libro o, más bien, unas clases particulares encuadernadas. Me gusta leerlo con tiempo y calma, coger algún apunte y analizar las técnicas que explica Hitchcock en las películas que me gustan.

Como, por ejemplo, Misery (1990, Rob Reiner), basada en la novela homónima de Stephen King. Un escritor, Paul Sheldon, que ha alcanzado el éxito, gracias al personaje de Misery- protagonista de todas sus novelas-, tiene un accidente en la nieve. Una amable enfermera, su "fan número uno", le cuida en su casa. Sin embargo, todo empieza a cambiar cuando Ann, la enfermera interpretada magníficamente por Kathy Bates, descubre que Paul ha decidido asesinar a su adorado personaje, Misery.

Se logra una tensión que me recuerda a la archiconocida explicación de Hitchcock sobre qué es el suspense y su diferencia con la sorpresa: en el primero, el espectador sabe lo que va a pasar y, por eso, está en tensión; en la segunda, nadie sabe qué va a suceder, nadie está sufriendo por los personajes de la pantalla. (Lo explica él mismo)

Lograr el suspense es cuestión de detalles. Si uno se fija en estos dos fragmentos de la película de Reiner, puede darse cuenta de que, al final, toda la tensión está condensada en eso, en los detalles: un pingüino, una horquilla, el coche que arranca... Pura estrategia.


miércoles, 10 de marzo de 2010

Extraños




El Gabinete del Doctor Caligari es una película de 1920 dirigida por Robert Wiene y se considera una de las obras cumbre del expresionismo alemán, por su peculiar estética de contrastes, ángulos y formas cubistas.






Como ya apunté en una entrada anterior, el cine recoge la herencia de las artes pictóricas, que llega hasta hoy. En El Grito (1893, Eduard Munch), muchos han visto el reflejo del sufrimiento personal del pintor; otros, una crítica a la sociedad del momento, y, los más profundos, entienden que este es un grito al alma angustiada del hombre moderno.










Eduardo Manostijeras es probablemente el personaje que todos identificamos con Tim Burton. En esta película de 1990, se detecta el gusto del director por presentar a sus alter ego: personajes solitarios y despreciados por la sociedad.






Lo que tienen en común estas tres imágenes, entre otros aspectos, es la utilización de formas geométricas para crear la perspectiva. Las líneas parecen pesar más que las figuras. Las rectas, nos alejan de los personajes, transmiten abandono y la marginación, mientras que las curvas parecen oprimir y ahogar la imagen, creando en el espectador del cuadro o del fotograma una sensación de angustia y extrañeza. Extrañeza que se capta también en la artificiosidad de la naturaleza. Los árboles, desnudos, angulosos, amenazadores y la luz, fría, creadora de sombras inquietantes, articulan espacios abiertos que, sin embargo, asfixian a los personajes.

Unos seres extremandamente sensibles que tratan de sobrevivir en medio de la deshumanización.

viernes, 5 de marzo de 2010

Cuestiones fronterizas

Hay quienes distinguen los contenidos audiovisuales y escritos entre ficción y realidad. Esta división es errónea. Está claro que la ficción no puede abarcar todo lo real, pero eso no significa que en las historias que escribimos o vemos no haya nada verdadero. Yo diría, más bien, que la realidad se disfraza. Y es tarea nuestra quitarle la máscara. ¿No hace esto mucho más interesante la búsqueda?


http://www.youtube.com/watch#!v=1741dbNe1AM&feature=channel


En este fragmento de Fantasía (1940) Mickey da la mano al director de orquesta (del minuto 3:31 al 3:59).

En una clase de Literatura Universal me explicaron que esta secuencia se podíra considerar una muestra más del inicio de la postmodernidad... Creo que puede ser así, pero también puede significar que, por fin, ficción y realidad han hecho las paces, han comprendido que forman parte de lo mismo.

Es curioso que sea Mickey quien tire de la chaqueta del maestro, que apenas repara en su presencia, como reclamando su atención. ¿Una crítica a los "realistas"que han despreciado a los profesionales de la ficción (dibujantes, escritores, guionistas...) durante años?

lunes, 1 de marzo de 2010

El cine lento. Lento como una tortuga.

"Y sobre la hierba que bordeaba la carretera avanzaba lentamente una tortuga de tierra, sin desviarse por nada, arrastrando la alta bóveda de su concha sobre la hierba. Sus duras patas y sus pezuñas de uñas amarillas trillaban la hierba lentamente, en realidad no andando sino impulsando y arrastrando la concha por la que resbalaban las barbas de cebada al tiempo que los tréboles espinosos caían encima y rodaban hasta el suelo. Llevaba el córneo pico medio abierto y sus ojos, humorísticos y fieros, bajo cejas como uñas, miraban adelante. Avanzó por la hierba dejando un rastro batido detrás y ante ella se levantó la colina que era el terraplén de la carretera. Se detuvo un momento, manteniendo alta la cabeza. Parpadeó y miró de un lado a otro. Por último empezó a escalar el terraplén. Las pezuñas delanteras se adelantaron, pero no apoyaron. Las traseras empujaron la concha que arañó en la hierba y la grava. Cuanto más empinado se hacía el terraplén, más frenéticos eran los esfuerzos de la tortuga... La tortuga reposó un instante." (Las Uvas de la Ira, John Steinbeck)

En El Viento nos Llevará, de Kiarostami, hay una secuencia exactamente igual. Luego me acordé de Las Tortugas También Vuelan, que es una película iraní y siento que hay una conexión entre las tres historias: con su ritmo lento y su estética realista, hacen, todas ellas, una reflexión sobre la esperanza (o la desesperanza) ante el sufrimiento y el paso del tiempo.

viernes, 26 de febrero de 2010

lunes, 22 de febrero de 2010

Escribir con la luz

Lo que queda del día es una novela de Kazuo Ishiguro que cuenta la historia de Stevens, un mayordomo inglés responsable y eficaz que, tras años al servicio de Lord Darlington, trabaja ahora para un norteamericano. La narración alterna un viaje que realiza Stevens, y los recuerdos del pasado en Darlington Hall.

Es un libro de gran intensidad, de emociones contenidas y situaciones tensas, escrito con una sutileza asombrosa. Son los implícitos, las sugestiones, aquello que se intuye pero nunca se dice en voz alta, lo que convierte al lector en una especie de analista que, algo receloso, busca más allá de las palabras y los hechos, la verdad de lo que sucedió en Darlington Hall y en el corazón de Stevens.



Por eso, pensé que nunca podría adaptarse a un medio como el cine, creyendo - ignorante de mí - que el poder de las imágenes no dejaría el espacio suficiente para conmover al espectador.


James Ivory (La Copa Dorada, Regreso a Howards End) pensó justamente lo contrario y logró una de las mejores películas que, hasta la fecha, he visto: Los Restos del Día. ¿Cómo? En mi opinión, gracias a tres factores clave: el trabajo de adaptación de Ruth Prawer Jhabvala, la magnífica actuación de Anthony Hopkins y Emma Thompson y una exquisita fotografía, que logra captar la sutileza con que escribe Ishiguro.

viernes, 19 de febrero de 2010

Produciendo juntos

Tres jóvenes decidieron hacer una película. Pero no tenían dinero. Así que lo pidieron. Y nació El Cosmonauta... bueno, está en proceso de gestación.

Frente a las tradicionales formas de financiación en cualquier empresa: préstamos bancarios, inversiones de empresas, cotización en bolsa... Internet trae una mucho más sencilla, rápida y, previsiblemente, eficaz: el crowdfunding.

Personas del mundo entero pueden colaborar en la finaciación del proyecto y, aportando al menos 2 euros, pueden convertirse en productores.
La industria audiovisual que, en ocasiones parece impenetrable, está cambiando. Y creo que los jóvenes, las nuevas tecnologías y las buenas ideas serán los elementos clave en esta transformación del mercado.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Coolqué?

Hace poco, vino a la Facultad Belén Torregrosa, para hablarnos de un proyecto llamado "El Cine que sueñas" . La idea es algo así como crear una obra de arte mundial, pintando, escribiendo, haciendo collages, o lo que sea, en 1000 cuadernos que se han lanzado alrededor del mundo. Increíble.He entrado en el blog de Belén Torregrosa, que es coolhunter ("cazatendencias") y... ¿qué puedo decir? es ágil, interesante, inteligente, creativo, especializado y asequible a todo el mundo que tenga interés por aprender y descubrir el mundo.

Os recomiendo que leáis esta entrada, no os llevará más de 5 minutos y es... pura energía.

lunes, 8 de febrero de 2010

Microrrelatos

Me ha parecido que hoy, un día lluvioso de febrero, en el que parece que la creatividad se esconde debajo de las piedras, igual os apetecía leer alguno de mis microrrelatos, que se estaban apolillando en el cajón.

Fragmentos
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. El ingenio ha muerto y sólo quedan fragmentos de balbuceos.

La bola
Miró afuera y dudó. Ya no sabía si era el mundo o era ella la que estaba dentro de una bola de cristal.

Shakespeare
Cuando Julieta despertó, la chica sentada en el palco sintió ganas de levantarse, señalarla con el dedo y reír. Cuando Julieta murió, la chica sintió que Julieta se levantaba, la señalaba con el dedo y se reía.

Superviviente
Se escondió entre la tierra. Cuando alguien pisó el hormiguero, ella fue la única superviviente. Pero nunca lo supo, porque nunca salió de su escondite.

jueves, 28 de enero de 2010

John Ford

El año 2009 llegó y se fue, dejando cientos de historias a su paso. Algunas, en forma de libro. Algunas, en forma de película. Todas, contadas por un autor que, además, tiene su propia historia, inseparable muchas veces de su propia creación.

Una de las mejores cosas que me dejó el 2009 fue la biografía de John Ford, escrita por Joseph Mc Bride (Tras la Pista de John Ford). Con un tono ágil y ameno, entrelaza las anécdotas de la vida personal del director, con el mito que el propio John Ford creó acerca de sí mismo y con las leyendas de los personajes que poblaron sus películas.

Da la casualidad de que hace poco leí Las Uvas de la Ira, de John Steinbeck, un autor que, quienes me conocen ya lo saben, me encanta. Después vi la película de Ford y luego redacté un ensayo comparando ambas obras. Ahora, me da pena no haber descubierto antes la biografía de Mc Bride, así que, a los amantes del cine, la literatura y la vida en general, os animo a probar esta fórmula: Stenbeick + Ford + McBride, y luego comentarlo un poco, si os parece.

Buscando información para completar mi ensayo, encontré un blog sobre Henry Fonda, que también os recomiendo vivamente.