sábado, 17 de abril de 2010

20 minutos

"Los anuncios duran veinte minutos", solía repetirme mi madre cada vez que la publicidad interrumpía la programación. Al principio pensé que eran manías de madre, que tenía una especia de obsesión con el aprovechamiento del tiempo. Luego, me puse a calcular y me di cuenta de que podía invertir esos ratos en cosas más útiles: hacer un crucigrama, recoger la habitación, preparar la cena, ir al baño o tender la ropa.

Pero acabo de descubrir Big Bang Theory y creo que seguiré pegada al televisor esos veinte minutos de publicidad. Lo siento, mami.


miércoles, 7 de abril de 2010

Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción

En la entrada anterior (que, por cierto, era la número 100), mencionaba la capacidad que poseen ciertos directores para hacer dramas de los chistes. Y es que la bromas, muchas veces, son más serias de lo que parecen. Ayer vi una comedia que me hizo pensar: Bottle Rocket, traducida en España como Ladrón que Roba a un Ladrón, el primer largometraje de Wes Anderson. Me ha gustado tanto que estoy tratando de conseguir el resto de las películas y, si es posible, verlas en orden cronológico (sin más, por tener un criterio).
Aparentemente, se trata de la típica comedia americana, sólo que es totalmente imprevisible. Sí. Tan raro como suena. Creo que la mejor forma de describir la aventura de los protagonistas de la película (representados por Robert Musgrave, Owen Wilson y Luke Wilson), la única forma de describir esta aventura, como digo, es con una palabra: paradoja.

Todo el film es una aparente contradicción entre lo que los personajes sueñan hacer y lo que, luego, realmente hacen. Y digo aparente porque la contradicción nunca cae en el absurdo o la mentira. Más bien sucede lo contrario: a través de las locuras que cometen Bob, Dignan y Anthony, nos muestran unas personalidades complejas y perfectamente comprensibles que acaban resultando entrañables.La imagen final de Bob y Anthony mirando fijamente tras una verja es, al menos así lo entiendo yo, una reflexión sobre esa paradoja entre lo que somos y lo que queremos ser. Al final, parece preguntarnos Anderson, ¿quién está más loco: quien decide formar parte del juego, del sistema, o quien ha luchado por sus sueños, independientemente de las reglas? En la película, la respuesta está clara.

jueves, 1 de abril de 2010

Los que cuentan historias

"[Hacemos un llamamiento a] Expertos y críticos de cine, para que reconozcan la función que desempeñan los guionistas, y a universidades, academias y programas de formación, para que eduquen a las próximas generaciones de profesionales en los principios de trabajo en equipo propios de este medio y en el respeto al arte y al oficio de la escritura de guiones"

Es uno de los puntos del Manifiesto de los Guionistas que he leído en abcguionistas.com.

En la Universidad de Navarra se lo han tomado al pie de la letra. Acaba de salir el Máster en Guión Audiovisual.

Y, hablando de guiones, de la Universidad y de las próximas generaciones, os recomiendo La Habitación de Fermat, de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña. Me gusta el trabajo de los guionistas porque hacen que todo encaje; además, los personajes son creíbles y tienen la habilidad de convertir los chistes, en drama.