sábado, 31 de diciembre de 2011

El Fin

No, no dejo el blog.
Hace cinco años que comencé a escribir en esta plataforma, sin una idea muy concreta, simplemente por tener un lugar donde volcar ideas, opiniones y alguna que otra vivencia.
Había pensado en cerrar el blog, viendo la cantidad de websites que aparecen cada día, mucho más profesionales, interesantes, actualizados e ingeniosos. También me preocupaba estar invirtiendo demasiado tiempo en escribir y poco en leer o ver o vivir. Y cuando estaba a punto de tomar una decisión radical, se me ocurrió releer algunas entradas de los primeros meses.
Recordé experiencias universitarias (empecé el blog a la vez que la carrera), imágenes de películas, libros, series que se me habían quedado por el camino, me asombré de que algunas ideas que tuve hace años siguen ahí persistentes, me avergoncé de las entradas más flojas y... decidí que seguiría adelante con A Quien Quiera Leerme porque es como si hubiera vuelto la vista atrás y fuera capaz de trazar un pequeño mapa de mis inquietudes y pequeños descubrimientos. 
Así que sí, sigo con este almacén algo destartalado y variado al menos otro año más, no porque tenga grandes cosas que decir sino porque necesito ordenar mis ideas y darles salida. Como siempre, agradezco sugerencias, preguntas, comentarios y amenazas de muerte en tono amable.

¡Feliz 2012!




lunes, 26 de diciembre de 2011

Eerie Gilliam

Miedo y Asco en Las Vegas, Tideland y Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, son películas completamente distintas unas de otras. "Parece mentira que sean del mismo director" se podría pensar en un primer momento. Pero si uno se detiene ante la filmografía de Terry Gilliam (1940, Minnesota), atendiendo a su gusto por lo excéntrico, absurdo y surrealista, pronto encontrará elementos comunes entre estas cintas y todas las demás. A pesar de lo dispares que son unas creaciones de otras, todas ellas poseen un "sello". ¿Y qué elementos componen este sello? Cuesta definirlo. Solo se me viene a la cabeza una palabra inglesa, "eerie", de difícil traducción en español: es una mezcla de misterio, fantasía, extrañeza...

Trailer de la película Tideland

Define un ambiente ajeno e inquietante, en el que habitan los sueños y los espectros, las drogas psicodélicas y los paisajes desérticos, como si se rodeara la muerte y la decrepitud con un áurea de poesía y romanticismo. Y a ese "eerie world", Gilliam le añade humor (de todo tipo: negro, blando, surrealista, slapstick... como en Los Caballeros de la Mesa Cuadrada), inocencia (la niña de Tideland que pierde a sus padres, dos excéntricos drogadictos), nostalgia (Miedo y Asco en Las Vegas, que acaba convirtiéndose en una interesante reflexión sobre las secuelas psicológicas de la guerra de Vietnam) y crea un universo propio.
Esta expresión "universo propio", está explotada, manida, masticada y reutilizada hasta la saciedad. Pero, honestamente, creo que Gilliam es un director único, al que es difícil seguir la pista, entender sus influencias, sus imágenes y situarle en un punto concreto dentro de la historia del cine. Recuerda a David Lynch y su desconcertante primer largometraje Eraserhead pero, ¿podría decirse qué es una "clara influencia"? Dudo. Es inclasificable en el género y, también, en el formato de sus proyectos audiovisuales, que (como cada vez es más habitual en algunos directores) pasan por largometrajes, documentales, e incluso videoclips y, a veces, sus películas abandonan la narración tradicional e incluyen elementos de experimentación y surrealismo.
Lo que más sorprende, sin embargo, es que ya en 1968, mientras en España se estrenaba Sor Ye-Ye, entre otras grandes películas, Terry Gilliam realizara su primer cortometraje de animación y tuviera este universo tan bien definido, claro y avanzado, teniendo también en cuenta las limitaciones técnicas de la época.


Quizá ahora, cuando oigamos alabar a Tim Burton por su originalidad, o cuando alguien diga que la animación es algo de niños, o que el cine ya no sorprende, podríamos contestar lo mismo que responde el Dr.Gonzo (Benicio del Toro) a Raoul Duke (Johnny Deep) en Miedo y Asco en Las Vegas:

Raoul Duke: Look, there's two women fuckin a polar bear!
Dr.Gonzo: Don't tell me these things. Not now man.

viernes, 23 de diciembre de 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Historias


¿Dónde aprendió a tocar el violín?
¿De dónde lo ha sacado?
¿Qué canciones interpreta?
¿Las escuchó de niño?
¿A su madre?
¿En las calles de su barrio?
¿En una academia?
¿Con un maestro, en un pueblecito de Francia?

Un espía ruso.
Un talentoso violinista venido a menos.
Un ladrón.
Un padre de familia.
Un capo de la mafia italiana.
Un actor.
Un romántico.
Un cínico.
Un mendigo.
Un excéntrico.

Detrás de cada persona, hay una pregunta. Detrás de cada respuesta, una historia.
Y, en un segundo, convertimos a la persona en personaje.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cine, Arquitectura, Arte e Industria

Hace un par de meses terminé el libro La Arquitectura del Cine. Estudios sobre Dreyer, Hitchcock, Ford y Ozu. Es un libro de ensayos sobre los distintos estilos cinematográficos de estos directores y su forma de componer los elementos en el plano. El prefacio del libro lo firma Miguel Marías y, en unas breves líneas, establece algunas semejanzas entre los arquitectos y los directores de cine. Respecto al objeto que ambos crean, dice: "... desde el punto de vista de un espectador es indudable que una película va a ser nuestra casa, el edificio espacio-temporal que vamos a habitar durante diez, cuarenta, ochenta o ciento veinte minutos..."

De hecho, es habitual utilizar la expresión "construir una película", refiriéndose a la forma de encuadrar, de situar a los personajes, las líneas de fuerza y, en la post-producción, de introducir el sonido y la música para crear un ambiente o transmitir una sensación. El sentido de las palabras de Marías es más profundo que esta acepción de "construir" tan técnica, y se refiere a algo más experimental, creo yo, pero no quiero detenerme ahora en eso así que continúo en esta línea.


También se suele utilizar la palabra "construir" entre los guionistas al hablar de los personajes o la trama, que se van perfilando poco a poco según la "estructura" y que - si uno quiere escribir una buena historia - deberían ser "sólidos", "firmes" y estar "bien sustentados" para que no se "caigan".

Gracias a la película El Manantial, filmada en 1949 por King Vidor, me he dado cuenta de que la arquitectura y el cine tienen aún más en común. El Manantial cuenta la historia de Howard Roak, un talentoso arquitecto, interpretado por Gary Cooper, a quien le encargan construir un edificio por una gran suma de dinero. Cuando presenta su proyecto, es rechazado por su estética rompedora y vanguardista. El público no aceptaría algo tan arriesgado , así que le sugieren a Roak que cambie su proyecto por algo más clásico y popular (¿os suena de algo, guionistas?). Roak renuncia al dinero; prefiere trabajar como picapedrero antes que cambiar una sola de sus ideas. Entonces conoce a la inteligente y fría crítica de arte Dominique Francon (Patricia Neal) que, por primera vez, se enamora: de Roak y de su obra. Sin embargo, la historia de amor se complica, ya que ella está prometida con Gail Wynand (Raymond Massey), un magnate sin escrúpulos dueño del periódico más popular y sensacionalista de la ciudad, al más puro estilo W.R.Hearst, que se ha propuesto destruir al arquitecto.

Los edificios que aparecen en la película son impresionantes, están inspirados en los de Frank Lloyd Wright y ayudan a reflejar los sentimientos de los personajes: el despacho imponente de Wynand o la casa sombría y fría de Dominique, por ejemplo. La película tiene un claro contenido político y social, defendiendo la libertad del individuo frente a la masa. Especialmente en el discurso final (sí, hay discurso, y demasiado largo para mi gusto), pero también en las confrontaciones entre Roak y los empresarios o sus compañeros de profesión que tratan de presionarle para que cambie de idea y se doblegue a las exigencias del público o el "mercado". Incluso la misma producción cinematográfica es un ejemplo de esto: la guionista, Ayn Rand, adaptó su propia novela y le gustó tan poco el resultado final del film que - se dice - llegó a afirmar: "lo único bueno de esta película es que hará que más gente lea la novela" y nunca más trabajó para Warner Bros. La industria es difícil.

Por eso, El Manantial es una película que, aunque tiene ya 60 años, continúa vigente, hace pensar y, sobre todo, ayuda a todos aquellos cuyos trabajos combinan la creatividad con la industria, como los directores de cine y los guionistas.

Dejo aquí algunas líneas de la película que me parecen brillantes.(Más aquí)


Peter Keating: But it's a humanitarian project. Think of the people who live in slums. If you can give them decent housing, you can perform a noble deed. Would you do it just for their sake? 
Howard Roark: No! A man who works for others without payment is a slave! I do no believe that slavery is noble. Not in any form, nor for any purpose, whatsoever! 

Dominique Francon: I wish I had never seen your building. It's the things that we admire or want that enslave us, I'm not easy to bring into submission. 

Howard Roark: Man cannot survive except through his mind. He comes on earth unarmed. His brain is his only weapon. But the mind is an attribute of the individual, there is no such thing as a collective brain. The man who thinks must think and act on his own. The reasoning mind cannot work under any form of compulsion. It cannot not be subordinated to the needs, opinions, or wishes of others. It is not an object of sacrifice. 

Ellsworth Toohey: I feel it is my duty to offer you my advice. 
Gail Wynand: Whom do you recommend? 
Ellsworth Toohey: The rising star of the profession, Peter Keating. No other architect can equal his ability. That Mr. Wynant, is my sincere opinion. 
Gail Wynand: I believe you. 
Ellsworth Toohey: You do? 
Gail Wynand: Of course, but Mr. Toohey, why should I consider your opinion? 
Ellsworth Toohey: Well, after all, I am the architectural critic of The Banner. 
Gail Wynand: My dear Toohey, don't confuse me with my readers! 

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Qué pasa en la nave 16?

Os dejo el enlace a la entrada que he escrito como "enviada especial" de La Delgada Línea Rosa a la Red Bull Music Academy, donde disfruté muchísimo, aprendí, escuché música y respiré ese aire madrileño que siempre inspira a los artistillas de provincias. Y os invito a echar un vistazo a este blog si aún no lo habéis hecho.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Roma III. Festival Internacional de Cine

El auditorio donde se celebra el Festival
Durante los días que pasé en Roma (y que os vengo contando e ilustrando) se celebraba el Festival Internacional de Cine, del 27 de octubre al 4 de noviembre. No era el objetivo de mi viaje estar en el Festival pero en cuanto tuve un hueco, me pasé por allí. Solo pude estar la mañana del 3 de noviembre, cuando estaba a punto de clausurarse, y me dio tiempo a ver un par de cosas.

La primera: Dead Men Talking (Robin Newell, 2011) . Es un documental de 60 minutos sobre un programa de la televisión china que está arrasando en el país con millones de espectadores cada semana. El formato del show es muy sencillo: entrevistas a los condenados a muerte días, horas, e incluso minutos antes de la ejecución. Teniendo en cuenta la crudeza del tema, la controversia que pueden suscitar estas imágenes y el fuerte impacto que Dead Men Talking está teniendo entre la juventud china, me parece que el documental es algo superficial. Todo está visto desde el punto de vista de su presentadora, una glamourosa estrella de la televisión que nada en la abundancia y que considera sus entrevistas como una verdadera lección de moralidad. Se destaca el valor educativo del programa recogiendo declaraciones de jóvenes que agradecen su existencia porque les es útil para ver las consecuencias de ir contra la ley; de productores que, dicen, no están movidos por el sensacionalismo sino por un afán de educar a la sociedad y de jueces que aseguran que algún día acabará la pena de muerte en China (donde son ejecutados entre 3.500 y 5.000 delincuentes cada año) pero que el pueblo aún no está preparado para ello. 

 El "ambientillo". Era la hora de comer romana, sobre las 13h.
Interpreto que detrás de estos testimonios, de la música hiper emotiva y de las imágenes de familias desechas en lágrimas, hay un interés de sacudir al público para que se dé cuenta de hasta qué punto pueden llegar algunos reality shows. Supongo que es una invitación a que el espectador reflexione sobre lo que está viendo, sobre qué es la justicia y qué es la televisión, porque en el documental mismo no aparece ninguna crítica ni idea clara. Excepto una, creo yo: todos los condenados a muerte son pobres. Inevitablemente, viene a mi memoria la frase de Sean Penn en la película de título similar, Dead Men Walking (enlace al trailer): "no hay condenados a muerte con dinero". 

 La alfombra roja que pisaron Martin Scorsese, Pe y Richard Gere, entre otros. 
Yo también. 

La segunda: una exhibición en homenaje a Pasolini, poeta y cineasta italiano. Lo que más me gustó es que la exhibición tenía lugar en un garaje. Después de atravesar todo el auditorio, encontrabas una puertecita, que era la entrada al parking. Ahí mismo un cartel decía "Pier Paolo Pasolini". Al cruzar la puerta, cuando aún seguías pensando que estabas equivocada, que no podía ser ahí una exposición, veías esto:

Una escalera y la pared cubierta con un enorme collage de todos los carteles de sus películas. La escalera daba a la exposición. Dentro, todo estaba a oscuras, iluminado solo por una luz azulada y blanca, que provenía de algunos focos y de las películas que se proyectaban en la pared. Imágenes de Acattone, Terzo Mondo (Tercer Mundo, un documental sobre África), La Dimensione Del Sacro, de Roma y fotografías de su vida. 
En medio de la sala, la obra de la pareja de escenógrafos Dante Ferretti y Francesca Loschiavo en homenaje al director con el que Ferretti trabajó en Medea. Una máquina de escribir de la que sale una enorme nube de papeles, guiones, poesías, manuscritos, símbolo (no muy sutil pero efectivo) de la enorme producción literaria, política y artística de este intelectual.
El lugar y la ambientación de esta exposición me hizo reflexionar sobre la naturaleza de los museos. No deberían limitarse a mostrar el trabajo de un creador sino colaborar para que la recepción de la obra sea también una verdadera experiencia artística.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Roma II. Bicicletas


El Ladrón de Bicicletas (Ladri di Biciclette, Vittorio De Sica, 1948) es una de las películas emblemáticas del neorrealismo italiano porque reúne algunas de las características fundamentales de las producciones de este movimiento de la posguerra: actores no profesionales, ausencia de decorados en favor de las localizaciones naturales y montaje simple, sin apenas edición. 

Su objetivo era mostrar la realidad sin artificios, de la forma más sencilla posible, y así acercarse a la vida cotidiana a través de la cámara. El argumento, por tanto, es igual de anodino: un hombre pide un trabajo; el único requisito es que tenga su propia bicicleta. Esa misma tarde se la roban. Perderá un día completo, con su hijo, buscando la bicicleta robada.

Creo que lo que realmente hacía De Sica era leer la realidad de una forma distinta. No se limitaba a poner la cámara en mitad de la calle sino que hacía un verdadero esfuerzo de composición. Su puesta en escena es, obviamente, distinta a la del Hollywood clásico, porque no nacía de una idea preconcebida e inamovible sino que era fruto de una búsqueda. De la búsqueda incesante del arte en lo cotidiano, en una simple bicicleta, en una ciudad en ruinas, en una crisis asfixiante. 

Aproveché el viaje a Roma para hacer un modesto homenaje a esta película y a este grandísimo director con una selección de fotografías de bicicletas, que ya se han convertido en un icono de la vida bohemia, de los humildes en las grandes ciudades y del romanticismo. Sin embargo, gracias a El Ladrón de Bicicletas, para mí siempre serán el símbolo del mundo que - a pesar de todo - sigue girando hacia adelante.

Os dejo un par de imágenes que tomé en la capital italiana, cuna de tantos grandes cineastas.



También os recomiendo el blog RECICLONE, de un experto en restauración de bicicletas antiguas; muy didáctico, con buenas imágenes y diseñado con gusto.
Y este otro, de fotografías de gente en bicicleta en Copenhague (a pesar de las inclemencias del tiempo danés): Copenhagen Cycle Chic

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Roma I

He estado una semana en Roma.
Todo fue bastante rápido y espontáneo. Decidí que me iba, compré los billetes y cuatro días después estaba sobrevolando el Mediterráneo.

Ha sido un viaje muy tranquilo, he tenido tiempo para pensar, para escribir, para fotografiar y, sobre todo, para ver: fachadas de edificios, escaparates de tiendas, jardines, turistas, terracitas, helados de mil sabores y colores, calzadas romanas, la gente que cruza los puentes que cruzan el Tíber, amanecer en el Vaticano, anochecer en el Trastévere.

Pero mi principal descubrimiento fue esta pintada, que ya he convertido en imagen oficial de mi blog

Pintada en la pared de la Academia de las Bellas Artes de Roma 
(via Ripetta 222, por si pasáis por allí)

sábado, 29 de octubre de 2011

Pesca de marisco en Filipinas

Cuando estuve en Filipinas, el capitán de uno de los barangays me ofreció su lancha para ir a alta mar y visitar a los pescadores que se levantan al amanecer y pescan durante todo el día en el Océano Pacífico. La mayoría de ellos lo hace al modo tradicional: buceando armados con un arpón, con redes... van en pequeñas barcas individuales, frágiles y poco seguras cuando el viento azota. Por eso el capitán no me dejó subir en ellas. Le pareció que una chica blanca e inexperta podría sucumbir en el agua y no estaba por la labor de meterse en líos internacionales. Normal.
Una de las formas de pesca que más me llamó la atención fue la del marisco. Clavan unos palos de bambú en el agua y esperan a que los animales se queden pegados a ellos. Crean una especie de bosque en mitad del agua.
En este vídeo también se aprecia otro aspecto que me encantó de Filipinas, y es su naturaleza. Hay una luz que obsesionaría a cualquier director de foto y una variedad de colores naturales que invita a grabarlos, como en un intento de apoderarte de ellos. Yo me quedé hipnotizada viendo el azul del agua, del cielo, del amanecer sobre las casitas de los pescadores.  Pero vedlo vosotros mismos.
No es fácil transmitir todo eso en un documental. Pido perdón de antemano por todas las incorrecciones técnicas del vídeo, hice lo que pude.

viernes, 21 de octubre de 2011

Salvaje

En un post reciente escribí sobre los videoclips de Spike Jonze y describía el interés de este director por plasmar en ellos la desorientación de la adolescencia. Pues bien, en Where The Wild Things Are (no me gusta el título en la traducción española, Donde Viven los Monstruos, 2009) vuelve a tratar este tema desde el punto de vista de un niño de unos nueve años que, cansado y angustiado por su situación familiar, huye de su casa. Max (Max Records), el protagonista de la película, tiene todo un mundo en su interior. Un mundo creado por él mismo, en el que la única regla es su propia imaginación. Pero, ¿de qué se nutre la imaginación? de una compleja sustancia compuesta de realidad, sueños, esperanzas, desgarrones y miedos. Los seres que habitan en ese mundo son salvajes, toscos, divertidos y, a veces, hacen llorar. 

Aquí se puede apreciar el trabajo de Lance Acord, que fue el director de fotografía 
en las películas anteriores de Jonze y en algunas de Sofia Coppola y cuya
 obra merece un post para él solo. 

El inicio de la película es sobrecogedor. El primero es un plano subjetivo rodado cámara en mano: alguien corre como loco por las escaleras. Spike Jonze pone al espectador en el punto de vista del niño a través del cual se narrará la historia, quiere que nos identifiquemos con él, que sintamos la emoción que siente un chaval persiguiendo a un perro o jugando solo en la nieve y que nos entristezcamos igual que él cuando su hermana le ignore y que compartamos su rabia cuando uno de sus amigos nos destroce nuestro iglú, nuestro refugio, que tanto esfuerzo había costado construir. Llevamos solo diez minutos de película, estamos totalmente sumergidos en el personaje, comprendemos sus conflictos y ya hemos hecho un recorrido emocional inimaginable en una película de fantasía. Jonze ha derribado el primer prejuicio de la película mostrándonos que Where The Wild Things Are no es una historia infantil ni un cuento de hadas al estilo Disney (en el peor de los sentidos). Poco a poco, va abriendo la mente del espectador o, más bien, la va adaptando a la de un inteligente y sensible niño de nueve años incapaz de asumir que las cosas no son como le gustarían. Y, durante 101 minutos, nos hacemos pequeños de nuevo, gritamos, pataleamos, creemos en lo inverosímil y jugamos.

También bailamos una danza salvaje en mitad de un bosque. Somos animales. Aullamos. Nos herimos unos a otros. Corremos sin parar en una carrera frenética que es a veces una huida y a veces el único camino de volver a casa. La banda sonora de Where The Wild Things Are crea un mundo propio, un espacio habitable; se nota la experiencia del director en los videoclips. Utiliza la música no solo como mero acompañamiento, sino que expresa emociones que, de otra forma, serían difíciles de transmitir. Como al final de la película, por ejemplo, cuando todos aúllan al unísono. No hacen falta palabras. Los salvajes se entienden entre ellos.

Si aún no os he convencido para ver la película, dejo aquí el trailer cuya música, por cierto, es de Arcade Fire. Sí, los del cortometraje aquél.


En algunas partes de la película donde la música tiene mayor presencia, no he podido evitar pensar en una canción de una banda venezolana muy joven, que está de gira por Estados Unidos y a la que admiro: La Vida Boheme. La canción a la que me refiero es la de El Buen Salvaje. Al igual que sucede con algunas de las canciones de Where The Wild Things Are, me suena como a una especie de himno, un grito de furia y liberación, espontáneamente coreado por un grupo de niños no incomprendidos, sino incapaces de comprender. 

Os dejo aquí la canción de El Buen Salvaje para que juzguéis por vosotros mismos. La Vida Boheme ha sido recientemente nominada a Mejor Nueva Banda del Mundo por MTVIggy. Si os gusta, podéis votarla en este enlace.


Y os dejo la canción de Animal, del soundtrack de la película, de Karen O and the Kids.



He leído algunas críticas de FilmAffinity porque esta película me ha gustado muchísimo, así que quiero saber qué piensan otras personas. Le dan un 6,1 pero yo creo que se merece más. Es difícil que guste a los detractores de la fantasía y a quienes no traguen lo que huela a indie pero creo que por encima de eso, es una buena película.

La última aportación de Spike Jonze al mundo audiovisual salió a la luz hace poco en el blog de Filmin. Se trata de un vídeo animado en stop-motion que el director ha realizado con Olympia Le-Than, diseñadora de bolsos, complementos... hechos por ella misma. Pero también hace tapas de libros y, ahora, muñequitos de fieltro para el cortometraje Mourir Auprès De Toi (Jonze, 2011). En la página web de Le-Than podéis ver un poquito del making off.

Y, hablando de websites, os recomiendo que visitéis la página web de Where The Wild Things Are. Hay una pestaña de juegos donde se pueden hacer puzzles de tres niveles de dificultad, tirar bolas de barro a los monstruos... Back to childhood!

martes, 18 de octubre de 2011

Recomendación

Es genial pasearse por Internet como por un mercadillo y descubrir blogs, webs y gente que habla de lo mismo que le apasiona a una, gratuitamente, con más o menos profesionalidad, con más o menos sabiduría. Siempre he visto este blog como una forma de compartir conocimientos, divertirme y aprender un poquito. Si tenéis esta misma idea y si os gusta leer sobre cine y arte deberíais leer Siguen Sin Pagarme, el blog de Juan José Cerecero, el hombre que se encuentra detrás de la cuenta de twitter de Bukowski y que colabora con sus entradas del blog en TheCoolNews, un portal de tendencias y novedades. Creo que merece la pena echarle un vistazo y escuchar algo de la música de Cerecero.

Hablando de música, mientras escribía esta entrada, escuchaba People Eating Fruit de Caribou




Aquí podéis ver un mini documental sobre Caribou realizado por la BBC, en el que el músico explica de dónde se inspira para crear y cómo intenta que su música, compuesta en un cuartucho con una máquina, no suene como un ordenador. Lo consigue. Vamos, que no lo consigue, quiero decir. Que suena increíble.

jueves, 13 de octubre de 2011

Relato


Dobló la esquina de la página y se dio cuenta de que las hojas ya no eran hojas, de que aquel libro negro ya no era un libro y sintió que todo se había desintegrado, que quizá era la última vez que volvía a ver el mundo como siempre lo había visto, que las yemas de sus dedos ya no tocarían la superficie de las cosas con la misma intensidad, que los olores ya no le traerían las memorias de antes, como si todas sus sensaciones previas, su conocimiento del mundo desapareciera de pronto. Y no sabía cómo iba a ser a partir de ahora.

Un agujero negro se abrió en el suelo y empezó a desintegrarse. Y se vio a si misma desde el borde del agujero mirando hacia abajo como si buscara algo en el fondo del pozo, moviendo la cabeza de lado a lado, bordeando el pozo, viéndose en el agujero, cayendo, sin fondo, sin suelo, sin nada.

Fuera, apareció una columna de petróleo que ascendía hasta el cielo. Una nube negra cubrió el cielo y la casa y todos gritaban como si aquel petróleo significara algo, como si aquel líquido apestoso, denso, pegadizo fuera a solucionar algo mientras ella caía. Fuera todos seguían gritando, sin que ella pudiera moverse, sin que ella pudiera hacer nada más que seguir cayendo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Vila-Matas. Espacio. Pensamiento.

Hoy en su columna, Vila-Matas habla sobre la "epifanía", ese momento de revelación que asalta, principalmente a los artistas y sabios, después de un largo trabajo y que suele darse en lugares muy concretos, habitualmente alejados del mundanal ruido.
La columna lleva por título "Lugares para pensar" y termina con una leve crítica a nuestro mundo, en el que - considera el autor- faltan espacios para el pensamiento, lugares donde recluirse a solas con uno mismo.
Entiendo lo que dice Vila-Matas, suscribo sus argumentos y comparto esa necesidad de "hibernar" de vez en cuando. Pero da la sensación de que hay que irse a una cabaña para poder pensar. Quizá para genios como Wittgenstein o Salinger fuera así pero, ¿qué pasa con nosotros, pobres mortales?

Supongo que cada cual tendrá su espacio. Y supongo que cada espacio dependerá también del momento en que uno se encuentre, del tiempo, podríamos decir, y podríamos indagar más aún en esa relación espacio - tiempo, tan, tan interesante. Sin embargo ahora no toca.

¿Cuál es mi espacio para pensar? Me vienen dos lugares a la mente: la iglesia y los museos. Lo de la iglesia era bastante evidente porque se crearon, en parte, para eso. Lo de los museos... ya es más controvertido porque ¿realmente se puede alcanzar algún tipo de elevación en un museo masificado, donde la gente cuchichea, habla por el móvil, se hace fotografías junto a los cuadros poniendo caras "graciosas"..? ¿Qué parte de nuestro cerebro trabaja en un museo? ¿Se puede aprender? ¿Y en una iglesia? 

Son edificios que... no son fábricas. No son viviendas. ¿Ocio? Me parece rebajar su función. Lo que encuentro en común es que ambos invitan a la contemplación, al silencio y, sobre todo, a la humildad. Son como oasis en medio del desierto. No, al revés, como oasis de desierto en mitad de la ciudad. 
Como veis, sigo pensando. 


Igual te interesa:

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Videoclips de Spike Jonze

Sin embargo, su producción más prolífica han sido los videoclips. Aquí os he puesto cuatro, realizados por este director, aproximadamente cada cinco años, desde 1994 hasta la actualidad. 

Desde que Michael Jackson lanzó el impresionante videoclip de Thriller (más de 96 millones de visitas en youtube) en 1982, la mayoría de músicos y bandas posteriores siguieron su ejemplo, sacando videoclips con una función comercial, para darse a conocer y promocionarse. 
Lo habitual es que tengan estructura narrativa, que cuenten una historia con la que el público identifique la letra de la canción. También es común que aparezca el líder del grupo o los cantantes, que suelen ser los protagonistas, o simplemente tratan de seducir al público. La fotografía, la ambientación y las localizaciones suelen estar muy cuidadas porque el videoclip tiene, además, una importante función estética.
Creo que, cada vez más músicos, especialmente los que se mueven en circuitos más alternativos pero son conocidos, optan por unos videoclips con objetivos variados como divertir al espectador o, lo que es más complejo e interesante, sumergirle en un entorno que propicie un estado de ánimo o mood.



Weapon of Choice, Fatboy Slim, 2000


If I Only Had a Brain, MC 900 con Jesus, 1994

Me parece que estos dos videoclips tienen en común su capacidad de representar en imágenes lo que la música nos hace sentir: que viajamos o flotamos durante unos minutos cuando en realidad seguimos en el mismo lugar que al principio; incluso, emocionalmente. Escuchando ciertas melodías podemos tener unos sentimientos que, una vez termina la canción, desaparecen. Y Christopher Walken es increíble.

The Suburbs, Arcade Fire, 2011


Triumph of a Heart, Björk, 2005
Y estos dos videoclips me gustan porque tratan el tema de la adolescencia desde puntos de vista muy distintos, drama y comedia absurda. 
Me quiero detener un poco en el videoclip de The Suburbs. Está realizado con escenas del cortometraje Scenes From The Suburbsde Spike Jonze, estrenado en 2011 y que se puede ver en esta web. El corto está, obviamente, inspirado en el album de Arcade Fire
A mí me recuerda a las películas de Sofía Coppola, especialmente la de Maria Antonieta y Las Vírgenes Suicidas. Tanto ella como su ex-marido, Jonze, tienen gran capacidad para retratar una adolescencia nostálgica, llena de detalles. Describen con una estética muy particular esa época de inocencia, curiosidad y, sobre todo, desorientación y desconocimiento de uno mismo.

En estas entradas anteriores hablé un poco más de música y de las películas de Sofia Coppola

lunes, 26 de septiembre de 2011

Sucedió... ¿y?

El pasado 13 de septiembre publicaron un artículo que escribí sobre las películas Sophie Scholl . Los Últimos Días y La Ola en la página web de CinemaNet.
Esta es mi primera colaboración con este portal cuyo lema es "pensando el cine, cambiando el mundo". Esto es lo que la Asociación CinemaNet dice de sí misma en la página web: "Entendemos que la cultura, en gran parte, pasa a través de la gran pantalla. Y, a menudo, las personas encuentran en esas películas modelos de vida y de conducta (...) pretendemos fomentar un escenario favorable -de crítica, de opinion- a la realización de este tipo de películas que aporten valores a la Sociedad."

Sophie Scoll (1921-1943) leyendo
Creo que las intenciones con las que se hace una película pueden ser muy variadas: entretener, hacer dinero, alimentar el ego de un director, documentar un hecho histórico, buscar la verdad, disfrutar... e incluso puede que haya películas realizadas sin ningún fin concreto. Algunos de estos objetivos son justificables, otros no y otros, indiferentes. En cualquier caso, desde el punto de vista del espectador, me parece que siempre es bueno pensar sobre cómo nos afecta y cómo nos enfrentamos a lo que nos muestra la pantalla.

Por eso decidí escribir este primer artículo sobre las películas alemanas que tratan el tema de la Segunda Guerra Mundial desde una perspectiva europea, no americana, de autocrítica y reflexión. Además, estas dos películas también tienen en común que sus protagonistas son jóvenes estudiantes que - de una forma u otra - se rebelan contra el sistema y las imposiciones. También esbozo algunas ideas sobre nuestra forma de ver películas históricas, especialmente de esta época. Entender las diferencias entre una película y otra, entre ambas posturas, puede servir para pensar más el cine y, ¿quién sabe?, quizá cambiar un poquito el mundo.

Si queréis leer el artículo, os lo agradezco pero, sobre todo, recomiendo ver las películas.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Me suena a Berliner

Creo que para Alan Berliner el ritmo es fundamental.
El sonido.
Los tiempos.
Los recortes.
Los recuerdos.
Las rendijas.
Los relojes.
El tic tac de las agujas del reloj sobre la mesilla que marcan los segundos, lentos, lentos, lentos, pesados, tibios, como los párpados a punto de cerrarse en Wide Awake.

Fotograma de Wide Awake. Berliner toma café para 
combatir los efectos del insomnio.

Las sílabas. In. Co. Nex. As. de Edwin Honig en Translating Edwin Honig: A Poet's Alzheimer.
Son fragmentos de recuerdos, del pasado, de las fotografías viejas y olvidadas en alguna bolsa de plástico que alguien decidió tirar, en algún mercado de la memoria.

Es esa idea (atrevámonos a llamarla postmoderna) del collage, de la re-construcción frente a la construcción, de la copia frente al original, del metraje encontrado por azar. El azar como parte de la película, como un elemento más. Esto podría hacernos pensar en el género documental. En el caso de Berliner no es que atrape la situación imprevista, sino que es un azar "constitutivo", si puede llamarse así, fundamental, intrínseco a la obra, porque se nutre de un material no ideado por el artista sino hallado en cualquier lugar y reciclado para sus propósitos. 

Trabaja con fotografías, periódicos, vídeos, chinchetas, tornillos, cartulinas, como un artesano, como un niño que pinta, recorta y pega. Se podría decir que Berliner toma una materia inerte y la dota de significado, de vida, a través de la composición, de la yuxtaposición, del contraste, del diálogo entre imágenes. 
Como en una pieza musical. 
Como en el lenguaje. 
Juega. 
Experimenta. 
La obra de Berliner es rápida, directa, profundamente emotiva y muy divertida. Una de las críticas que se hace a algunos artistas contemporáneos es que han perdido su capacidad de conectar con el público. Berliner sabe contar historias, es capaz de hacer de un problema personal una reflexión universal.


Le conocí el año pasado, en su estudio. Creo que en Berliner, el entorno en el que trabaja, su proceso de creación y la obra final son inseparables. Por eso en sus películas se desgañita tratando de explicar al espectador continuamente cómo hace las cosas, frente a la cámara. Da la vuelta a la cámara y se mira a sí mismo, al proceso. Sus obras son pura edición. El medio. La materia de la que están hechas las cosas. Son esenciales en Berliner. Y quizá también en la vida.

Enlaces para saber más:
- Página oficial. Imprescindible.

domingo, 18 de septiembre de 2011

A Quien Quiera Leerlos (I)

Se llama Laura Santiago y ella ha sido elegida para inaugurar una nueva sección en mi blog. Le he pedido que me envíe unas fotografías y me hable de los últimos libros que ha comprado. Laura también tiene un blog en el que recomienda exposiciones, música y libros muy variados, con un nombre sugerente y original, como de cuadro: sintitulo.1987


"Me llamo Laura, soy licenciada en Historia y me encantan el arte, los museos y los libros. Allá donde vaya llevo siempre un libro conmigo. Estos libros los compré en Madrid, en una tienda de libros usados llamada Ábaco y me han costado 5€. He escogido estos cinco libros un poco por azar. Cuando entré en la tienda no iba buscando ninguno en concreto. El de Ágatha Christie lo escogí porque al verlo recordé que hacía tiempo que quería leerlo. Los otros cuatro los escogí por los autores (Andersen, Wilde, Bécquer y Neruda). Quiero tener mi propia biblioteca y hay que empezar por tener ciertos autores básicos en ella, y estos cuatro no pueden faltar."


A quien quiera leerlos:
- Ágatha Christie. Asesinato en el Orient Express. Ed. RBA Coleccionables.
- Pablo Neruda. Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada. Ed. Alianza Cien.
- Gustavo Adolfo Bécquer. Maese Pérez el Organista / La Coraza Blanca. Ed. Alianza
- Oscar Wilde. El Fantasma de Canterville. Ed. Alianza Cien.
- Christian Andersen. Cuentos. Ed. Alianza Cien.


¡gracias por compartir tu selección de libros y disfruta de la lectura!

Si te interesa, puedes leer una entrada anterior sobre Oscar Wilde

jueves, 15 de septiembre de 2011

George Kuchar. Nueva York. 60-70.

Hace unos días, a la edad de 69 años, murió George Kuchar (1942-2011), cineasta experimental neoyorkino que filmó más de 200 películas. Una de las más importantes es Hold Me While I'm Naked (enlace a imdb), un cortometraje de 17 minutos. A diferencia de otras películas de cine experimental, este director concede bastante importancia a la trama y los personajes, en el sentido más clásico, al menos en las películas que he podido ver (doscientos es un número bastante ambicioso, la verdad). En ellas, aparecen seres excéntricos, pasionales, frustrados, que se mueven en un ambiente surrealista, lleno de color y angustia al mismo tiempo. Las relaciones emocionales y sexuales son las protagonistas en los filmes de Kuchar, descritas con crudeza, sin pudor. El corto Corruption of the Damned (imdb), con una trama más desarrollada y menos escabrosa, resulta más fácil de ver; sin embargo, la apuesta estética es menos rompedora, limitada en parte por el blanco y negro. 

Kuchar me recuerda a Andy Warhol, a la Beat Generation y al Nueva York de los graffitis y las pandas callejeras. Casualmente, a esto mismo me recordó la serie de cortometrajes que vi en la pasada edición del Festival Punto de Vista, agrupados bajo el nombre de Young Filmmakers Rediscovered


En los años 60 y 70 se crea en Nueva York un grupo llamado el Film Club, formado por chicos inmigrantes, de barrios marginales. Les dan una cámara de vídeo Súper 9 y de 16 mm y ellos ruedan lo que ven a su alrededor. En sus películas hay cierta intención narrativa, también tratan de mostrar sus preocupaciones: la cuestión racial, la guerra de Vietnam, los amigos. Pero, sobre todo, se capta su despreocupación por el cine en un sentido más amplio y pretencioso, graban lo que de verdad les importa, no pretenden hacer política ni crítica social. Su estilo es sencillo, directo, clásico en muchas ocasiones, y es ahí donde veo ciertas semejanzas con Kuchar. Aunque él era consciente de lo que estaba haciendo, potenciaba mucho más el aspecto lúdico del cine. En un reciente artículo publicado en el New York Times, con motivo de su fallecimiento, se recoge la siguiente cita del director:  “Making a movie is very personal. You get to interact with people. It’s like a party. You make a party and then you’re home alone for a long time. You edit it, and put it together and then you go — and another party happens when you show the rushes. So it helps your social life " Os recomiendo vivamente el artículo del New York Times si queréis acercaros a la obra de este director, ayuda a apreciarlo más.

En este artículo, publicado por el Festival Punto de Vista y redactado por un experto y participante de los cortometrajes del Film Club, Gabe Kingler, se menciona una cierta relación posible entre estos cortometrajes y las películas de Andy Warhol y Stan Brakhage.  

Los 70 en Nueva York. Siento que son como ese cajón desordenado que tratas de colocar una y otra vez, de limitar, de ordenar, y nunca acaba de quedar bien puesto, siempre aparece algo nuevo, que cambia todo el orden anterior y te obliga a recolocar las cosas, a verlo todo con otros ojos, otra vez. Igual es que los 70 están aún demasiado cercanos en el tiempo o igual es culpa mía. En cualquier caso, es uno de mis cajones favoritos y encuentro diversión en componerlo, descomponerlo y recomponerlo.

En ubuweb podéis ver las películas de George Kuchar.

martes, 16 de agosto de 2011

Un mes en Filipinas


El pasado mes de junio estuve grabando un documental en Filipinas. Era la primera vez que estaba en este país del sureste asiático y también era la primera vez que hacía un proyecto audiovisual yo sola. Filipinas tiene más de siete mil islas, bañadas por el cristalino Océano Pacífico, y 93 millones de habitantes. 



Las Islas
Las islas se dividen en tres archipiélagos: Luzón, Visayas y Mindanao. La diversidad de dialectos, creencias, música, sabores y tradiciones que conviven en un espacio de 300.000 km2 (España tiene 500.000 y 40 millones de habitantes) hacen de este país un lugar apasionante, muy difícil de definir y en el que se une la influencia española, asiática y norteamericana. Las mezclas son interesantísimas y beneficiosas, pero también crean complicaciones, con los musulmanes de Mindanao, por ejemplo, o las grandes diferencias sociales.



Los habitantes 
Siempre se ha dicho que detrás de cada persona hay una historia, y es verdad. Lo que pasa es que nunca me habían contado historias tan radicales de valentía, de superación, de resignación, de sueños, de caer y volver a levantarse, como las que escuché en Filipinas. Y nunca había escuchado a nadie transmitir con tanta sencillez, esperanza semejantes experiencias; nadie se siente un héroe por sobrevivir.


He visto mucho, he hablado mucho, he pensado mucho y podría escribir más aún, pero creo que, la mayoría de las veces, lo mejor que puede hacer una es callarse. En Filipinas aprendí mucho, pero no a hacer documentales, aprendí a escuchar.

domingo, 10 de julio de 2011

El arte es inútil

"El arte no tiene influencia sobre los actos. Aniquila el deseo de actuar. Es magníficamente estéril", dice lord Henry con gran seguridad, encendiéndose un cigarrillo, mientras Dorian Gray, pálido, tiembla de pies a cabeza y pasea nervioso por la estancia, incapaz de dar un argumento en contra pero convencido de que, al menos esta vez, su amigo está equivocado. Porque él ha visto el cuadro. Y en ese cuadro está reflejada su alma. Y ha sido ese trozo de tela pintada, aparentemente inocuo,el que le ha convertido en una persona cruel y despiadada y ha provocado su desgracia.

En El Retrato de Dorian Gray, la única novela de Oscar Wilde (1854-1900), el autor manifiesta su convicción de que la mayor obra de arte que puede crear un ser humano no es externa o ajena a él, sino que se trata de su propia vida. Por eso únicamente la vida es superior al arte. Esta convicción será la que Wilde describa extensa y apasionadamente en su obra De Profundis, una larga carta escrita a un amigo suyo desde la cárcel, en la que trata de convencerle de que huir del sufrimiento basando la conducta en el "nuevo hedonismo a través del arte" que tanto defiende lord Henry, lleva a la soledad más absoluta. Si se puede identificar al joven Oscar Wilde con el Dorian Gray de su obra (curioso, inquieto, con riqueza suficiente para permitirse todos los caprichos, egoísta e influenciable), el Oscar Wilde de la vejez sería el que más tarde escribiría De Profundis y que empieza a asomarse en el amigo de Gray, Hallward: un artista sensato, trabajador y honesto, que trata de despertar la conciencia del joven y prevenirle de la influencia de lord Henry. Wilde se enfrenta así con su propia conciencia, discute consigo mismo y obliga al lector a hacerlo también.

A través del diálogo entre los personajes, hace gala de su ingenio, utiliza al viejo cínico para dar la vuelta una y otra vez a los razonamientos sobre la belleza, la vida y la moralidad aceptados comúnmente. Se podría decir que mezcla la mayéutica socrática y el sofismo, en el peor sentido de la palabra, de tal forma que a través de el juego de palabras, las paradojas y los epigramas llega a la verdad; pero hay que saber separar el grano y la paja. Es una estrategia similar a la que sigue en El Crítico Como Artista, ensayo en el que defiende la superioridad del crítico de arte frente al artista, porque - entre otras razones - considera al primero conocedor en profundidad y, por tanto, más objetivo, mientras que el segundo es experto únicamente en el tratamiento de sus propias emociones y su obra tiene valor en la medida en que puede ser analizada y valorada por alguien externo a él mismo: el crítico.En las tres obras mencionadas - la novela, la epístola y el ensayo -Wilde defiende la existencia por necesidad de un observador externo al artista que juzgue su obra. Pero, siguiendo la línea de pensamiento del autor, por encima del crítico de arte, está quien juzga la bondad, verdad y belleza de la vida del hombre.

viernes, 1 de julio de 2011

El arte es un chiste

Ya sé que es, otra vez, una peli "pasada" y que "debería actualizarme" y que "mi blog no es el más puntero del mundo entero", pero el caso es que me gusta reposar las ideas, darle tiempo al tiempo y, si es posible, volver a ver las películas. Por eso he decidido sacar a la luz Exit Through The Gift Shop, de Banksy.


Tuve la oportunidad de verla hace un año y me encantó, por el sarcasmo, por la reflexión sobre el arte, porque es un documental y parece un chiste y, por supuesto, por el ambiente que me rodeaba: eran las diez de la noche y estaba en una sala de cine independiente en Brooklyn, donde solo había diez personas y no conocía a ninguna de ellas. De hecho, dudé de si la película me gustó per se o si la "localización" me había jugado, otra vez, una mala pasada.

Pero no. Me gustó de verdad. Y lo comprobé cuando en el avión pude volver a verla. Y cuando frente a la decisión de salir a tomar una cerveza o quedarme en casa viéndola otra vez, elegí la segunda opción. Así de tanto me gustó.

Sé que entre los lectores de este post estarán los que no conozcan a Banksy... en fin, no os culpo, pero os animo a que salgáis cuanto antes de la ignorancia. Si no lo hacéis, os culparé. Banksy es el seudónimo de un grafitero, un street artist, un camorrista (me encanta esta palabra) británico que ha expuesto en el MOMA, el Tate, el Museo Americano de Historia Natural... y básicamente, de eso trata el documental: ¿es el arte callejero verdadero arte? ¿se puede exponer? ¿cuál es la línea que diferencia a un vago, un gamberro o un estúpido de un verdadero creador? Me parece muy interesante porque, aunque el documental es una crítica mordaz a la gente que hace dinero con las ideas de otros, que es incapaz de ser objetiva con su propia obra y que vive del cuento - grupo representado en el personaje de Thierry - al mismo tiempo el director también reflexiona sobre sí mismo o, al menos, induce al espectador a hacerlo, porque Banksy ha vendido y subastado cuadros alrededor del mundo por miles de libras.

Bansky's website Aquí están la mayoría de sus obras, si no todas. Mis favoritas son estas:

#3

#2
Y la #1

jueves, 7 de abril de 2011

Llamas de Val del Omar

Hace un par de días terminé de leer el libro de Estética, Poética y Mística, que contiene escritos del cineasta (o, como él mismo se autodefinió, cinemista) José Val del Omar.
La profundidad de su pensamiento, la honestidad con la que se enfrenta a su obra y lo adelantado de sus invenciones técnicas me han sorprendido. Sin embargo, creo que lo más destacable tanto de las películas de Val del Omar como de sus escritos es su capacidad para plasmar la pasión que siente por el arte, por la tierra y por la creación. Es imposible no conmoverse.
Podría pensarse que este hombre que habitaba prácticamente en una celda (como se ve en la tesis - película documental Laboratorio Val del Omar, realizada por Javier Viver Gómez) y que en su nevera, en lugar de comida, almacenaba películas, probablemente viviría ajeno a la realidad, como en otro mundo. Sin embargo, no había otra cosa que le preocupara más que eso mismo, el mundo, y enseñar al mundo el conocimiento que él había alcanzado a través del cine y avanzar en sus formas de recepción. Por eso, escribió a ministros y  a educadores, expuso sus teorías en festivales y congresos con la intención de cambiar el sistema educativo.

Creo que es casi tan inútil como imposible resumir aquí todo el pensamiento del artista, pero lo cierto es que, al leer un libro como este, veo la necesidad de, en cierto modo, defender a Val del Omar, sacarlo a la luz y hacer que todos admiren la generosidad de un hombre que se consumió tratando de reavivar las llamas de los corazones adormecidos de los españoles. Al terminarlo, una se siente entre orgullosa por haber contado con un hombre así en nuestro país y desagradecida por la poca difusión que tiene su obra. Pero una se siente, sobre todo, transformada.

Enlace a la exposición que tuvo lugar en el Reina Sofía, con una reconstrucción de su laboratorio. Comisariada por Javier Ortiz Echagüe
Artículo de opinión de El Mundo del 10 de marzo de 2011