domingo, 27 de marzo de 2011

Dragones

Esta semana se ha estrenado la película Encontrarás Dragones (There Be Dragons, Roland Joffé, 2011). En la Universidad se ha hecho mucha promoción de la película y lo cierto es que el tráiler me había puesto los colmillos largos.

Me encantó la dirección artística y me fascinó la idea de la película; sin embargo, la historia no acabó de convencerme. Da la sensación de que Joffé tiene mucho que decir, tanto, que falta película. Las tres historias principales (la de Manuel, la de Josemaría Escrivá y la del hijo de Manuel) no se han jerarquizado bien; la última es una mera excusa para lanzar la acción y no se le ha sacado suficiente partido. Manuel y Josemaría, por su parte, son dos personajes muy interesantes, pero no redondos. Creo que la película tenía todos los ingredientes para ser brillante, pero no se han aprovechado bien.

No obstante, y como he dicho al principio, Joffé es un director que tiene mucho que decir (dejo el link de la entrevista digital de El Mundo) y que sí ha sabido plasmar en Encontrarás Dragones una idea que, para él es crucial, tanto en esta película como en otras de su filmografía (La Misión, Los Gritos del Silencio): la libertad como camino del amor y del perdón. En mitad de la batalla, presionado por la familia, los amigos o las autoridades e, incluso, cuando nuestra mayor cadena somos nosotros mismos, por la culpa o el rencor, siempre se puede elegir.

Link de la entrevista en El Mundo:
http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2011/03/4673/index.html

viernes, 25 de marzo de 2011

Terrible.

Lektionen in Finsternis, 1992, de Werner Herzog, es un documental sobre la situación de Kuwait tras la Guerra del Golfo (1990-1991). Hace dos semanas vimos un fragmento en clase y me pareció tan sobrecogedora, que decidí verla entera. Este post es solo un párrafo de un comentario más amplio que he escrito sobre ella.
Este no es el tráiler oficial, pero es el vídeo de mayor calidad que he encontrado:



Cuesta creer que estas son imágenes de la Tierra y no de Marte, que es real y no ciencia-ficción, que es producto de la ira del hombre y no de la de un dios destructor, que ese lugar absolutamente aniquilado, estéril, existe. Pero lo más difícil es, sin duda, apartar la mirada. Uno está totalmente cautivado, inmerso en la pantalla. Es terrible, sí, pero, por eso mismo, fascinante. Como los rostros de las esculturas de Miguel Ángel. Y parece cruel recrearse en unas imágenes tan duras, pero también es inevitable, porque la emoción, la experiencia de contemplar estos paisajes apocalípticos, la sensación de haber avanzado milenios y tener la oportunidad de estar presente en el fin del mundo, son tan fuertes que superan los argumentos que nuestra razón podría esgrimir. Lektionen in Finsternis no es un ensayo sobre la guerra, es una ópera sobre la última mirada al mundo.