martes, 12 de noviembre de 2013

Contra el silencio

Esta semana nos estamos levantando cada día con las noticias de desesperación que nos llegan desde Filipinas. Se sabe que al menos hay 10.000 fallecidos y el presidente ha decretado el estado de calamidad; es decir, las ayudas no son suficientes.

No quiero añadir más tragedia a la tragedia. No quiero cambiar el foco de la noticia, que es la urgentísima necesidad de ayudas

Solo me llama la atención la poca repercusión que está habiendo en las redes sociales e incluso en las conversaciones del día a día. Es decir, qué poco nos preocupa.

Fijémonos en un dato: como consecuencia del impacto del huracán Katrina murieron 1.833 personas. Sin embargo, el "ruido mediático" fue muchísimo mayor que en este caso, en el que esta cifra se ha multiplicado por diez.

Se puede alegar que sobre Filipinas conocemos muy poco, se puede argumentar que es culpa de los políticos que no prestan atención a los países en vías de desarrollo, se puede buscar cualquier vuelta y excusa. Y todo lo que digamos será verdad. Pero con la facilidad de acceso a la información que tenemos hoy, solo se me ocurre una razón para este silencio: no nos preocupa. 

Preocuparse, en el mejor de los casos, es hacer una donación económica o de tiempo. Pero a veces significa simplemente informarse. Dedicar un rato a leer, de verdad, el periódico. Escribir una entrada de facebook sobre un tema sobre el que ninguno de tus contactos esté hablando. Tomar un café con un amigo y contarle lo que has leído, lo que has visto, lo que piensas y qué soluciones se te ocurren.
- ¿Cómo? ¿Hay que vivir siempre preocupado?
- Sí. Preocupado, que no angustiado. Preocupado, que se parece mucho a preparado.

Esto no cambiará el mundo. Pero al menos estarás en la línea de salida, agachado y a punto de salir corriendo, por si de pronto surge la oportunidad. La oportunidad de cambiar el mundo, me refiero.



Desde la ONG Zabalketa pensaron soluciones y ahora trabajan para que Filipinas salga adelante.
Después de aquel mes grabando sus proyectos yo decidí preocuparme por preocuparme.
Quizá algún día tenga soluciones y pueda también trabajar en ellas.
De momento, solo puedo gritar: informémonos, pensemos.
Y a quien su conciencia le pida actuar, que actúe.

Actualización: El Filipino que nos advirtió hace un año