jueves, 27 de noviembre de 2014

Por fin

Por fin voy a hablar sinceramente con toda la claridad que me sea posible, como si las palabras no fueran opacas sino transparentes hilos que tienden puentes. Voy a ser tan claro que no habrá dudas, que las cartas se pondrán boca arriba y los puntos sobre las íes y no hará falta refranes. Voy a sacarlo directamente del fondo de lo más hondo. Voy a escupirlo como surja, según venga, sin pensarlo siquiera. Voy a gritarlo, llorarlo, gemirlo, sacudirlo para que no siga quemando dentro, por fin. 

O, por fin, simplemente voy a decirlo. Voy por fin a decirlo. Voy a decirlo.

Voy a.




domingo, 23 de noviembre de 2014

Profe

Lo que pasa en tu cabeza antes de dar una clase:

Fase #1



Fase #2



Fase #3




Lo que pasa en realidad mientras das una clase:






Y lo que sigues esperando que pase:



sábado, 15 de noviembre de 2014

Kim Novak, por ejemplo

A veces cuando ordenas encuentras cosas que creías perdidas.
Perder no significa desaparecer sino estar en otro sitio. 

Encontrar es la coincidencia de espacio y tiempo, 
y la propia definición del verbo no se aclara con el significado
y dice:
1. Dar con alguien o algo que se busca.
2. Dar con alguien o algo sin buscarlo.
¡Como si fuera lo mismo
cuando es todo lo contrario!

Pero creo que si uno ordena de verdad, sin estrategia, sin prisa, simplemente ordenar por ordenar, acaba encontrando las dos acepciones: además de aquello que se perseguía, aparece algo que viene dado, ante lo que solo cabe el asombro y, quizá, el agradecimiento. 

En serio, ordenar es la mejor forma de buscar.

Igual...

No es querer perder sino saber perder.
No es saber buscar sino querer encontrar.




Ya está bien.
Hasta aquí hemos llegado.
Que manía con intentar describir el giro en la espiral del peinado de Kim Novak,
que manía con intentar explicar lo que no entiendo.
Alguien debería hacerme callar
decir: "chst"
o mejor en un susurro: "shhh"
o mejor en un largo silencio de miradas:                                                                         .

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Óptica

- Perdone, señorita, una última sugerencia
- Sí
- Hágaselo mirar
- Mirar el qué
- Lo de los ojos. No creo que comprar unas gafas nuevas sea suficiente
- Pero...
- Hay remedios más eficaces
- No entiendo a qué se refiere
- Mire, debería cambiar de ojos
- De ojos
- Ajá
- ....
- Se quita unos y se pone otros. Fin del problema
- Ya. No crea que no lo había pensado
- Se ha avanzado mucho en este tema, y veo en usted un caso claro de éxito
- La verdad es que me da reparo
- Por la operación, supongo
- Sí y no. No sé. Creo que es por mi abuela. Eran suyos
- Entiendo. Aun así...
- No le haría ninguna gracia que me los quitara ahora, después de tanto tiempo
- Tienen demasiados años y han visto demasiadas cosas
- Es cierto, a veces los noto cansados
- Perdone que insista, pero debería usted hacer la prueba. Después verá las cosas de otra manera
- Eso me preocupa un poco
- No tenga miedo, será un cambio para mejor
- Es que, no se crea, me ha costado bastante adaptarme a estos ojos. Hubo un tiempo en que tuve resentido el lacrimal
- Es normal. Ese lacrimal es de principios de siglo XX, uno de los prototipos de la postguerra
- Ah. Siempre pensé que mi abuela los heredó de su abuela
- Mmm. Es difícil de determinar pero lo dudo. Varias generaciones... no habría resistido el paso de los años. Es imposible sostener una mirada tanto tiempo sin que algo se resquebraje
- De hecho, sí, los párpados también, es como si hubieran perdido consistencia
- Se vuelven finos y escamosos
- Dejan que la luz entre y me haga daño en la córnea
- Voy a comprobar una cosa. Abra un momento. Cierre. Mire hacia arriba, hacia abajo. Bien. Hacia atrás, ajá... hacia delante ahora
- Me duele
- Lo imaginaba. Estos ojos no le permiten una visión completa, por eso tiene heridas
- Tengo unas gotas que...
- Se lo digo muy en serio, así no va a solucionar nada. Esto empeora
- Pero mi abuela...
- No se preocupe. Siempre puede guardar estos ojos como souvenir
- En una cajita sobre la mesilla
- Mirarlos de vez en cuando
- Contemplar los ojos de mi abuela como si ya no fueran míos.